¿Por qué empezar a cuidarte precisamente ahora?

“Mañana me apunto al gimnasio”… ¿Cuántas veces habremos dicho esto? Seguro que cada comienzo de año, cada mes de septiembre después de las vacaciones, cada cumpleaños y cada vez que vemos a la estupendísima vecina del quinto… Pero chica, nada de nada. Es un propósito maravilloso que, sin embargo, se queda por el camino tan pronto como terminamos de pronunciar la frase: “Mañana me apunto al gimnasio”… ¿Mañana? ¿Y por qué no HOY? ¡Hoy, hoy, hoy! ¡AHORA! No te lo pienses tanto; ponte ropa cómoda y empieza a cuidarte ya.

EJERCICIO PARA EL BODY

Algunas dirán… “Es que nunca he hecho deporte”. Las excusas no valen, nena. En casa, en el parque o en un gim, da igual donde lo hagas, el caso es moverte.

Si te gusta bailar, tienes un montón de opciones: hip hop, zumba, aerobic, salsa, samba, danza del vientre, danza africana… Para todos los gustos. Además de moverte y sudar, lo pasarás en grande, desconectarás del estrés del día a día y harás amistades nuevas.

Si el ritmo no es lo tuyo, igual te sientes más cómoda practicando actividades más tranquilas pero igualmente intensas, como Yoga, Pilates o Body Balance. Estas disciplinas trabajan mente y cuerpo, coordinando los movimientos con la respiración y la consciencia corporal. ¡Prepárate para las agujetas consiguientes! Pero merecerá la pena porque el resultado es brutal.

Si siempre vas con prisas a todos lados, corriendo de acá para allá, cálzate unas buenas zapatillas y continúa la carrera haciendo una buena sesión de running por tu barrio o en el parque más cercano. ¡O camina! Pero a paso ligero.

Si te transportas siempre sobre ruedas, cambia el coche por la bici. Da igual si es estática o de montaña. Adecua el sillín y el manillar a tu altura, pedalea y llega lejos con tu entrenamiento.

Si eres una tipa dura, y te ves sexy sujetando unas mancuernas o ejecutando movimientos de artes marciales, prueba una clase dirigida, en el gim. Tienes para elegir: body pump, bodycombat, aerobox, crossfit…

Y si te gustan todas las opciones, como a mí, combínalas y conseguirás un entrenamiento más completo.

COME SANO, COME BIEN

Comer bien no es sinónimo de “dieta”. Todas sentimos pánico, horror, cuando escuchamos esa palabra. Alimentarte bien implica comer sano y equilibrado, que aunque suene tópico, es fundamental para sentirte bien por fuera y por dentro. Frutas, legumbres, pescado, verduras, carne baja en grasas… Son esenciales en el día a día de una vida saludable. En cuanto a los dulces y bollos industriales… ¡Danger! Mejor déjalos en la estantería del súper. Se llevan fatal con nuestro metabolismo.

También es muy importante estar bien hidratadas, pero no a base de refrescos. Tienen azúcar y aditivos insalubres. Mejor, bebe agua. ¡Agua! ¿Hay algo más rico, sano y económico? Además de limpiar e hidratar nuestro organismo, ¡nos sacia el hambre entre horas!

MENTALIDAD POSITIVA

La actitud lo es TODO. Tienes un nuevo proyecto personal: TÚ. Tu salud, tu forma física, tu bienestar. Estás cambiando algo de ti que no te gustaba y lo estás haciendo bien, con una mentalidad positiva todo fluye mucho mejor, también tu entrenamiento. Disfrutas haciéndolo y te sientes satisfecha y orgullosa de ti misma porque por fin estás llevando a cabo ese propósito que siempre se resistía. “Mañana me apunto al gimnasio” es una frase que a partir de hoy pasará a la historia. Olvídate de mañana. Hazlo hoy. Hazlo ahora. ¡AHORA… BIENESTAR!

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