Falsos mitos sobre la alimentación en el deporte

A veces el exceso de información nos lleva a todos a la confusión en cualquier ámbito de la vida. Con la alimentación pasa lo mismo y, encima, si la unimos al deporte y a las conversaciones de gimnasio, ya se monta un guirigay en el que no hay quien se aclare.

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Por eso hoy voy a tratar de desmontar algunos falsos mitos sobre la alimentación unida al deporte, a ver si entre todos nos aclaramos un poco mejor y hacemos que nuestra dieta y ejercicio diarios formen un tándem armónico.

Desmontado mitos sin fundamento

Para empezar ahí va el primero: hacer ejercicio te permite comer todo lo que quieras. Esto más que un mito es una coartada para comer todo lo que se te ponga por delante como si no hubiera un mañana. Es verdad que si practicas cualquier tipo de deporte consumes más energía y quemás más calorías, por lo que podrás comer más que si no lo hicieras, pero obviamente si tomas más de lo que gastas no perderás peso; al contrario, engordarás.

El siguiente está relacionado con el anterior en cuanto a su popularidad y a la facilidad con la que puede ser desmontado: sudar adelgaza. Pues no, con la sudoración pierdes agua y sales minerales que, además, debes recuperar bebiendo agua o alguna bebida isotónica durante y después de hacer deporte, recuperando así el peso perdido porque sudando no se pierde grasa. Por lo tanto no sirve de nada que te abrigues de más para hacer hacer ejercicio, ni que abuses de la sauna, que, aunque tiene otros muchos beneficios, no te ayudará a adelgazar. Eso sí, tienes que tomar líquidos para estar bien hidratado.

Una dieta hiperprotéica mejora tu rendimiento y te hace ganar músculo: también falso. Según algunos estudios no es necesario tomar más de 2g de proteínas por kg de peso al día. El exceso no te aporta ningún beneficio, todo lo contrario, puede tener efectos negativos sobre tu salud a medio o corto plazo.

Otro tópico o lugar común: las grasas son malas. Como todo en la vida, según y cómo. No debes eliminar de tu dieta las grasas porque son imprescindibles para tu vida. En los primeros minutos, al hacer deporte, tu cuerpo convierte los carbohidratos en energía, pero después necesita de las grasas para poder continuar. El problema está en el exceso y en el tipo de grasa. Tienes que elegir alimentos ricos en grasas insaturadas (pescado azul, aceite vegetal, frutos secos, etc.) y limitar las grasas saturadas (carnes grasas, huevos, lácteos, etc.).

Comer bien y hacer deporte

En esto se resume todo, en llevar una vida sana. Se trata de que te alimentes correctamente, comiendo de todo en proporciones razonables, y de que practiques tu deporte favorito con regularidad, como mínimo dos o tres veces por semana.

De esta forma te verás y te verán mejor, comiendo bien gracias a nuestra rica y variada dieta mediterránea y practicando algún tipo de ejercicio para lograr la armonía que necesitan tu cuerpo y tu mente.

 

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