Alimentos para conseguir un cuerpo fibroso

Hoy voy a repasar contigo los alimentos que pueden ayudarte a tener un cuerpo fibroso. Para conseguirlo es necesario perder la grasa sin que ello conlleve una pérdida de masa muscular. Obviamente con la alimentación no basta; es necesario que complementes tu dieta con un programa de ejercicios.

Alimentos para conseguir un cuerpo fibroso

Pero también la alimentación es fundamental, pues no se trata simplemente de adelgazar, sino de facilitar a los músculos los nutrientes necesarios para desarrollarse de forma adecuada.

Grasas, no gracias

Importantísimo a la hora de elaborar una dieta que te permita conseguir un cuerpo fibroso es que no sea hipocalórica. No se trata de perder peso (a no ser que efectivamente te sobren kilos), sino de convertir kilos de grasa en kilos de músculo. Una dieta que te haga perder peso deprisa irá acabando con tus reservas de grasa pero también se “comerá” tu masa muscular.

Con las dietas pensadas para conseguir un cuerpo esbelto pero musculado, la pérdida de peso será mucho más lenta (en el caso de ser necesaria). Ni hipo ni, por supuesto, hipercalórica: se trata de ajustar lo más posible la ingesta calórica al gasto que realices.

Empecemos por lo que está claro que tienes que eliminar de tu dieta para conseguir el objetivo propuesto: las grasas. Es necesario restringirlas al mínimo y optar siempre por grasas sanas o insaturadas, como por ejemplo las del aceite de oliva, frutos secos y pescados azules. Pero recuerda, el mínimo de grasas no significa nunca sin grasa: la OMS recomienda que la ingesta de grasa debe alcanzar un mínimo del 15% (y un máximo del 30) de las calorías que ingerimos.

¿Proteínas o hidratos?

Si seguimos leyendo las recomendaciones de la OMS encontramos que la pirámide alimenticia se asienta sobre los hidratos de carbono, que deben suponer entre el 55 y el 75% de nuestra ingesta calórica. En los hidratos no solo se incluyen los cereales y sus derivados, o las legumbres, sino también las frutas y verduras. Por último, las proteínas deberían ser solo el origen de un 10 o un 15% de las calorías.

Sin embargo, son muchos los que, para conseguir una musculatura definida, recomiendan una inversión de esta pirámide en la que los hidratos son sustituidos por las proteínas, y por proteínas de las llamadas completas, es decir, proteínas de origen animal. Seguro que has oído hablar de los desayunos a base de tortilla de clara de huevo.

Es cierto que los músculos se alimentan de proteína, por lo que tu dieta debe incluirla en la cantidad suficiente, pero demasiada proteína es peligrosa, sobre todo para los riñones. Eso sin tener en cuenta que algunos alimentos ricos en proteína completa también pueden aumentar tu colesterol.

Por espectaculares y rápidos que puedan ser los cambios favorecidos por dietas hiperprotéicas, lo mejor es, según la mayoría de médicos y nutricionistas, mantener los hidratos como base de tu alimentación (insistiendo en las verduras y frutas) y que no se sobrepase al día la dosis máxima de proteínas en gramos, que puedes calcular multiplicando tu peso por 0,6.

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