Enseña a tu hijo a jugar al balón prisionero

En el colegio, en los recreos, en educación física, en el parque con amigos o en los campamentos… ¿quién no ha jugado al balón prisionero? ¿No sabes qué es? Pues te voy a explicar uno de los juegos más divertidos con los que puedes salir al parque a jugar con tus hijos y que ha pasado de generación en generación.

Enseña a tu hijo a jugar al balón prisionero

¿Cómo se juega?

El balón prisionero es un juego popular para niños de todas las edades, siempre y cuando lo adaptes a sus capacidades. Solo necesitas una pelota y dos equipos con el mismo número de personas.

El material de la pelota también lo puedes elegir en función de la edad de los niños. Si son niños más pequeños, de entre 6 y 9 años, os aconsejo una pelota de gomaespuma que es un material más blando. Si son niños mayores puedes elegir una pelota de plástico. ¡Nunca más dura! Evita pelotas pesadas como las de baloncesto y las de fútbol, ¡no queremos que se hagan daño!

Se divide el campo de juego en dos zonas y cada equipo se situará en una de ellas.  El objetivo es eliminar a todos los jugadores del equipo adversario lanzándoles la pelota. Si les golpea estarán eliminados, pasando a otra zona llamada “cementerio”. Si algún jugador es capaz de coger la pelota al vuelo, podrá salvar a una persona de su equipo que estaba en el “cementerio”.

Desarrolla la agilidad y la estrategia

No solo consiste en ser ágil con el balón, sino tener además una estrategia con tu equipo, y esto a los niños les encanta. Podrás observar si son habilidosos para esquivar el balón, la fuerza con la que lo lanzan y las decisiones que toman en el juego. El balón prisionero es un deporte muy completo.

Lo que para muchos de nosotros es un juego de patio de colegio, se ha convertido en un deporte con competiciones y torneos nacionales e incluso se han hecho películas cuyo tema principal es este tradicional juego.

Es también conocido como balón-tiro, matasapo, vivos y muertos, la quema, el cementerio o la cárcel… entre otros muchos nombres. Da igual como lo llames, porque el resultado siempre es el mismo: ¡diversión y deporte!

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