¿Has probado la meditación de yoga?

Sin duda alguna, una de las partes que más me gusta del yoga es ese componente de meditación que tiene, ya que no solo trabajas el cuerpo, sino que también enriqueces la mente.

probar la meditación con yoga

Estas técnicas orientales, como el yoga o el tai-chi, se fundamentan en ser capaz de meditar para ayudarte a eliminar las tensiones que te van apareciendo y que pueden provocarte estados de estrés y ansiedad. Y es que si hay una palabra que define a estas disciplinas es tranquilidad. ¡No sabes lo relajada que salgo de cada clase!

La meditación te ayuda a encontrarte a ti mismo

Como en otras muchas cosas, no se nace sabiendo, así que debes acudir a clases en las que personas expertas te enseñen de qué forma puedes conseguir aprender a meditar. Es muy importante la constancia porque, salvo que seas una persona fuera de lo corriente, no podrás aprender en dos o tres clases las técnicas de meditación correctamente.

Una vez que sepas qué debes hacer para alcanzar un grado adecuado de meditación, serás capaz de controlar tus pensamientos para evitar la aparición de ideas que te perturben. Con ello conseguirás estar en equilibrio y a la vez conocerte mejor a ti mismo y saber qué puedes hacer para solucionar los distintos conflictos que te vayan surgiendo a lo largo de tu vida.

La postura es vital a la hora de meditar

 Una vez que has aprendido y eres capaz de meditar puedes hacerlo prácticamente en cualquier lugar. Lo ideal es tener una rutina de meditación, es decir, elegir un momento del día que destines a meditar. Por ejemplo, antes de cenar. Para meditar puedes ir vestido de cualquier forma, ¡incluso en chándal!, ya que lo más importante es estar cómodo. El silencio y la tranquilidad son importantes, por lo que debes elegir un lugar alejado de posibles ruidos.

Como ves, hay una serie de factores que inciden a la hora de meditar. Uno de los más importantes es la postura corporal, una postura inadecuada te impedirá estar concentrado y relajado y no podrás meditar. Siéntate sobre una superficie blanda, como una colchoneta o una esterilla. La postura ideal es con las piernas cruzadas y la espalda recta con los hombros relajados. Además, te será más fácil concentrarte si meditas con los ojos cerrados.

No hay nada mejor que estar en armonía contigo mismo. ¡Pruébalo!

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