Mejora tu circulación sanguínea

Cuando nos vamos haciendo mayores empezamos a tener en cuenta aspectos de nuestra salud que hasta ese momento nunca nos han preocupado demasiado. Uno de ellos es la circulación sanguínea, especialmente de las piernas. ¿Quién no ha sufrido alguna vez pesadez en las piernas.

mejorar la circulación con yoga

Yo para mejorar mi circulación uso el yoga, que como ya sabes es un básico en mi vida. Y es que la mejora de la circulación sanguínea es uno de los beneficios más desconocidos pero más interesantes de la práctica del yoga.

Gracias a esta disciplina ejercito sobre todo las piernas y esto es básico para una buena circulación de la sangre. A pesar de sus movimientos lentos y suaves te ayuda a mantener una salud óptima con la que afrontar el día a día.

Además, procuro incluir en mi dieta alimentos que me puedan ayudar también como las naranjas, la sandía o el ajo.

Ejercicios para mejorar la circulación sanguínea

Hay pequeños trucos que podemos realizar fácilmente en casa para ayudar a nuestra circulación. Siempre, eso sí, sin olvidar que una correcta respiración es el complemento indispensable para nuestro entrenamiento

Una de las más simples consiste en caminar de puntillas, sin apoyar los talones. ¡Cuidado con el equilibrio! Si no consigues mantenerte de puntillas mucho tiempo, te propongo una alternativa. Anda apoyando alternativamente los talones y las punteras.

¿Prefieres ejercicios que se puedan hacer tumbados? ¡También tengo uno! Túmbate boca arriba y eleva las piernas formando un ángulo de 90 grados con tu cuerpo. De esta manera también propiciarás la buena circulación sanguínea de tu cuerpo y de las piernas. Más fácil imposible

Alterna agua fría con caliente

Cómo vestimos es también importante. Te aconsejo que lleves ropa cómoda y sobre todo que no te apriete si padeces de mala circulación. Es bueno que no uses tacones muy altos si en tu trabajo o rutina diaria tienes que estar mucho tiempo de pie. Usa medias o calcetines especiales para mejorar la circulación.

Pero además de un buen calzado y vestuario, evita someter a tus piernas a altas temperaturas. Por ejemplo, después de cada sesión de yoga procura alternar el agua fría y el agua caliente, siempre acabando con agua fría, ya que este ejercicio estimula la circulación sanguínea de todo el cuerpo y te relajará.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*