Razones para practicar yoga al aire libre

Como sabes, el yoga es una disciplina que te permite trabajar tu cuerpo y tu mente de forma conjunta, lo que genera múltiples beneficios a tu salud. Es una actividad que puedes practicar en casi cualquier lugar, lo que supone una ventaja más para iniciarte en esta disciplina. Pero ¿lo has practicado alguna vez al aire libre? ¡No sabes lo que te estás perdiendo! Cuenta con una serie de ventajas que no obtienes si lo haces en un espacio cerrado.

Young girl doing yoga (lotus pose) in the park

Lo descubrí hace poco, cuando nuestra profesora de yoga nos sugirió dar la clase al aire libre y acabé encantada. Por ello me he animado a escribir este post.

Madruga para practicar yoga

La mejor hora del día para practicar yoga al aire libre es al amanecer. Te lo recomiendo porque te permite contemplar la salida del sol mientras estás realizando tus ejercicios, lo cual le da un valor añadido. Yo era un poco escéptica al principio, pero a raíz de la clase al aire libre que os comentaba antes, decidí probar un día y no me arrepentí en absoluto. Es una experiencia nueva percibir como el sol aparece y notar los primeros rayos de la mañana en tu cara. ¡No seas perezoso!

Además, en las primeras horas del día el sol todavía no calienta mucho, así que puedes disfrutar de una temperatura muy agradable que te permite estar más concentrado tanto en tu mente como en tu cuerpo.

El lugar importa poco, aunque si vives en una ciudad costera no lo dudes, la playa es un lugar perfecto. Otra idea es hacerlo en el patio de tu casa. Siempre que encuentres un sitio cómodo en el que puedas ejercitarte con tranquilidad y sin agobios, ¡ese es tu lugar!

Es una explosión de sensaciones

Una vez que encuentres el lugar al aire libre apropiado para empezar a hacer los ejercicios, notarás que tus sentidos empiezan a estimularse. Hacer yoga al aire libre te permite estar en permanente contacto con la naturaleza. Tus oídos percibirán el canto de los pájaros, la brisa del mar, el soplo del viento… Eso te ayuda a concentrarte mejor y a sentir cómo tu cuerpo y tu mente conectan durante los ejercicios. Si has elegido un lugar con vistas o una playa, puedes disfrutar de unas imágenes muy bonitas mientras haces tu rutina diaria de posturas.

Una situación que me gustó especialmente fue realizar la postura de saludo al sol mientras aparecía por el horizonte. Además, sentir el viento en tu cara y en tu cuerpo es una de las mejores experiencias que  te aporta la práctica del yoga al aire libre.

Una vez que terminas tu rutina de posturas, llega el momento de dedicar un rato a la meditación. Y qué mejor lugar para hacerlo que en plena naturaleza.

Prueba el yoga al aire libre. Es una experiencia maravillosa de la que no te arrepentirás.

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