¿Conoces la terapia craneosacral?

Seguramente ya te suena la terapia craneosacral porque lleva unos años aplicándose, sobre todo desde los años 80 del pasado siglo. Pero si no es así, hoy te voy a contar algunos datos interesantes de esta sutil y beneficiosa terapia.

¿Conoces la terapia craneosacral?

El creador fue el doctor americano William Garner Sutherland a principios del siglo XX, que en contra de todos los estudios osteopáticos y médicos existentes hasta ese momento, observó y demostró que los huesos del cráneo en los adultos se mueven durante toda la vida, y que impedir esos movimientos debía ser perjudicial para la salud. Esta teoría fue desarrollada posteriormente por el médico osteópata John Upledger, quien realizó una profunda investigación desde 1975 hasta 1983 en la Universidad de Michigan.

¿Cómo funciona?

Se trata de un método suave que el terapeuta realiza con las manos para liberarte de tensiones y mejorar el funcionamiento de tu sistema nervioso central. Se basa en el principio de la existencia de una pulsación rítmica sutil que emerge en los tejidos y fluidos del núcleo del cuerpo, denominada Impulso Rítmico Craneal o Impulso Respiratorio Primario. Esta pulsación lleva el líquido cefalorraquídeo a través del sistema central hasta tu sacro, de ahí su nombre.

La terapia craneosacral es, por tanto, una sutil forma de manipulación de los huesos, de las membranas, de los fluidos (líquido cefalorraquídeo y circulación sanguínea) y de los órganos de la cabeza (cerebro) y del resto del cuerpo. Con una leve presión de las manos se consiguen poner en funcionamiento los procesos naturales de curación del cuerpo. Durante más de 30 años ha demostrado su eficacia para una gran variedad de trastornos y cuadros clínicos; además, la puedes combinar con otros tipos de terapia.

Apta para todo el mundo

Es una terapia tan suave y segura que apenas presenta efectos secundarios y es apropiada para todas las edades y sexos, incluso para niños y bebés. También para mujeres embarazadas y tras el parto, así como para los ancianos.

También te la recomiendo como tratamiento preventivo para mejorar el sistema inmunológico, pues te aportará más energía y equilibrio físico y mental.

Te vendrá muy bien probarla si tienes problemas de espalda, ansiedad, nervios y para las migrañas y el estrés. Al fin y al cabo, es una terapia homeostática, es decir, que solo pretende ayudar al cuerpo a lograr aquello a lo que naturalmente tiende, que es recuperar el equilibrio tras alguna perturbación. Para este tipo de terapias el cuerpo es sabio y hay que aprender a escucharlo.

En resumen: una técnica nada invasiva y que no puede hacernos ningún mal. Anímate a probarla.

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