¡Haz pilates en la playa!

Estemos o no en verano, nunca es tarde para recordarte los beneficios de practicar pilates y, si es en la playa, mucho mejor. Que te vayas de vacaciones no significa que se pare el mundo y dejes de hacer todo aquello que te gusta y beneficia a tu cuerpo y a tu mente. Solo se trata de adaptarte a otra situación o a otro medio diferente al gimnasio o al salón de tu casa, en el caso de que lo practiques por tu cuenta. Y si tienes la suerte de vivir en algún lugar con playa, ¡aprovecha! Si nunca lo has hecho, anímate: la playa es el mejor sitio para iniciarte.

Practicar pilates en la playa

Ya sabes que el pilates es un método de entrenamiento físico y mental que une el dinamismo y la fuerza muscular con el control mental, la respiración y la relajación. Busca el equilibrio entre cuerpo y mente, y está muy recomendado como terapia en rehabilitación y para prevenir y curar dolores de espalda.

Ejercicio y aire libre: la suma perfecta

Aunque normalmente hagas ejercicio en un lugar cerrado, como un gimnasio o tu propia casa, si pruebas a hacerlo en el exterior, al aire libre, verás la diferencia; y si encima es al borde del mar, mucho mejor. Yo lo he probado este verano y te lo recomiendo: ¡qué gozada!

En algunas playas de nuestras costas organizan clases de pilates y de yoga al aire libre con monitor y, además, gratis. Pero, por si en la que tú frecuentas no pasa, aquí te indico varias posturas básicas y fáciles que puedes hacer sola o con un grupo de amigos. ¡Coge la toalla que vamos a empezar!

Extensión básica de espalda: túmbate boca abajo con la frente en el suelo, los brazos estirados pegados al cuerpo y las piernas juntas también. Eleva ligeramente la parte alta del tronco, es decir, la cabeza y el pecho, manteniendo piernas y glúteos relajados. La zona pélvica no debe despegarse de la toalla.

Puente: túmbate boca arriba, los brazos estirados a ambos lados y flexiona las piernas hasta apoyar la planta de los pies en el suelo. Eleva lentamente la pelvis hacia arriba manteniendo esta posición durante 10 o 15 segundos.

Rodar hacia arriba: en la misma posición anterior, pero con las piernas menos flexionadas, eleva el tronco y los brazos estirados hacia adelante como si quisieras levantarte, haciendo que la espalda forme con el suelo un ángulo de 45º.

Un baño relajante

Lo mejor de practicar pilates en la playa es que, después de esos movimientos que te costarán más o menos esfuerzo según tu experiencia, te puedes dar un relajante baño en el mar y nadar un rato, un ejercicio también completísimo para tu espalada. ¿A qué esperas para probarlo?

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*