El yoga celestial, ¿es el verdadero yoga?

Desde su origen hace miles de años, el yoga no ha perdido vigencia, sino todo lo contrario: han ido apareciendo diferentes tipos, diferentes escuelas e incluso diferentes sistemas o actualizaciones, como el yoga aéreo o el hot yoga, tan de moda últimamente, que se fusionan con otras técnicas o actividades. Y tú te preguntarás: ¿cuál es el verdadero yoga? Pues el verdadero yoga es el que mejor se adapta a ti, a tus gustos y necesidades; el que te engancha y no puedes dejar de practicar por los beneficios que te reporta: el que te llega al alma.

El yoga celestial, ¿es el verdadero yoga?

Hoy te voy a hablar del yoga celestial, que no es propiamente otro tipo de yoga, sino una revisión más profunda del mismo a la vista de las actuales energías de esta nueva era astrológica, la Era de Acuario.

¿Qué es el yoga celestial?

Es un yoga universal diseñado por maestros de todas las culturas, con una visión integradora de la espiritualidad y cuyo objetivo es derribar las fronteras terrenales para conseguir la visión del cielo, donde esas fronteras no existen. Es un yoga con alma, con corazón.

Ni tú, ni yo ni ninguna otra persona del planeta Tierra somos iguales, cada uno de nosotros está en una fase diferente de evolución. El yoga celestial se destina a aquellos que quieren seguir evolucionando y llegar a estados más avanzados y sublimes; para ello han de haber concluido un proceso de purificación previa y de cultivo de la virtud.

Experiencias en el camino del Alma

Si es este tu caso, el yoga celestial te llevará a las puertas del cielo: tendrás una sensación placentera de juventud y ligereza, y llegarás a vivir de verdad, no a sobrevivir como pasa muchas veces. Para ello tienes que abandonar las técnicas mentales y comenzar el camino del alma, regresando a la casa que realmente nunca hemos abandonado.

A través del yoga celestial serás capaz de canalizar la energía divina en beneficio propio y de toda la humanidad y, ante ti, aparecerá un nuevo mundo lleno de paz, belleza y amor como un camino celestial. ¿Te atreves a caminar por él?

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