La meditación Vipassana, la magia budista

Te voy a hablar hoy de una de las técnicas de meditación más antiguas de la India. Su nombre significa “ver las cosas tal y como son en realidad”. Es, por tanto, un camino hacia la verdad, pero desde el punto de vista oriental. O sea, que a esta verdad no llegas con el estudio o la reflexión, sino con la observación de tu cuerpo y de tu mente, empezando por la respiración y siguiendo con tus sensaciones físicas o tus pensamientos. Se debe llegar así a lo que en la tradición budista es la verdad, es decir, al Nirvana: la disolución del propio yo, purificado o liberado por fin de sus sufrimientos y pasiones. El más alto estado de conciencia que el ser humano puede alcanzar.

La meditación Vipassana, la magia budista

¿Vipassana para escépticos?

Esto que te acabo de contar es el origen y el propósito último de la meditación Vipassana en la tradición budista. Pero ni tú ni yo pertenecemos a esta tradición ni, en realidad, es necesario. Como alguna que otra vez ya te he comentado, puedes no creer la explicación que se da desde el budismo a lo que significa practicar yoga o meditación pero seguir practicándolas con los mismos beneficios, porque son técnicas eficaces con independencia de lo verosímil o no que te parezca la filosofía o la religión de la que han surgido.

Así que, aunque no persigas el Nirvana, bien puedes beneficiarte de los demás efectos de la meditación Vipassana: una mejora cognitiva general (atención, memoria,…), la reducción de la ansiedad o el estrés, un mayor control emocional, etc.

¿Cómo se practica esta meditación?

Algunos maestros de meditación recomiendan que, antes de practicar la meditación Vipassana, aprendas a realizar la meditación Anapana o de observación de la respiración, pues así conseguirás agudizar tu atención y estarás mejor preparada para la Vipassana.

En la meditación Vipassana tienes que recorrer tu cuerpo de la cabeza a los pies aprendiendo a observar. Nada más y nada menos, porque es más difícil de lo que parece: se trata de conseguir no hacer nada, ni siquiera fijar la atención o concentrarte en una parte u otra del cuerpo, sino solo estar alerta para observar lo que pasa en ellas. Este no hacer, no pensar, ni siquiera sentir, te llevará, en la medida en que lo alcance con la práctica, a un estado de distanciamiento y liberación que te permitirá superar mejor tus sufrimientos físicos y mentales.

Anímate, es toda una experiencia.

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*