¿Sabes qué es el masaje metamórfico?

El masaje metamórfico es una terapia basada en la homeostasis, es decir, en la tesis de que el propio cuerpo tiene los recursos necesarios para recuperar por sí mismo la salud tras la enfermedad. Consiste en toques suaves, casi caricias, en los pies, las manos y la cabeza. Estos toques pretenden liberar la memoria prenatal y, con ella, la energía encerrada en la misma.

¿Sabes qué es el masaje metamórfico?

El bloqueo de esta energía se considera el origen de muchas patologías, tanto físicas como psíquicas, por lo que, con su liberación, el cuerpo puede recuperar su equilibrio. Se califica como masaje metamórfico precisamente por la transformación que experimenta el cuerpo cuando, gracias a él, se consigue que toda esta energía fluya libremente.

Vuelve a la etapa prenatal

El masaje metamórfico fue ideado por el naturópata y reflexoterapeuta Robert St. John en los años 60, mientras trataba a niños con discapacidad. Observó que los masajes sobre la cara lateral interna del pie (que correspondería en reflexoterapia a la columna vertebral) tenían beneficios tanto físicos como psíquicos. A partir de ahí elaboró una teoría sobre la energía corporal y la conciencia prenatal que pretendía explicar estos efectos y afirmaba que el masaje consigue que recuerdes tu etapa prenatal y, al recordarla, liberas energías que te impiden llevar una vida plena.

Una experiencia liberadora

Aunque esta teoría carece de confirmación científica, sus beneficios sí parecen evidentes. Los testimonios de los que lo han probado son muy positivos. A la mayoría les cuesta mucho explicar lo que sintieron, pero coinciden en que se trató de una experiencia liberadora. Algunos hablan de que durante el masaje quedan en un estado semiconsciente en el que empiezan a aflorar pensamientos y sensaciones ambiguas de tristeza o incluso miedo, pero que al terminar se sienten relajados y tranquilos, como después de haberse desahogado a fondo llorando o algo así. Fascinante, ¿verdad?

El masaje metamórfico está indicado para todo tipo de personas, pero, por su origen y la teoría en la que pretende basarse, se recomienda especialmente en las embarazadas y los niños de cualquier edad. Incluso se ha aplicado con bastante éxito para mejorar el estado psíquico de niños con síndrome de Down, autismo o problemas de hiperactividad.

En general se aconseja a todas aquellas personas que se enfrentan a la enfermedad (física o psíquica), a alguna discapacidad o a la vejez, pues el “recuerdo del nacimiento” les ayuda a enfrentarse a su nueva situación y reencontrar su equilibrio. Es también una gran ayuda en los casos de estrés, ansiedad o depresión.

Creas o no la explicación que se da de sus efectos, te animo a probarla. Es una terapia completamente inocua, así que no tienes nada que perder y puede que sí mucho que ganar. Yo me apunto.

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