Cómo entrenar en la playa

Ya te he comentado en otra ocasión los beneficios de correr por la playa, pero hoy voy a ir un paso más allá y te voy a explicar cómo entrenar en este terreno para trabajar diferentes aspectos de la carrera.

Sporty blonde woman in sportswear jogging on a sunny beach

Antes de empezar, recuerda que debes utilizar siempre unas zapatillas de running para evitar cortes y unas gafas de sol y una gorra para protegerte del sol. Una vez que tengas todo tu equipo preparado, ya estás listo para empezar el entrenamiento.

Trabajo específico en la playa

Ya sabes que la playa tiene distintas zonas. Lo que no sé si sabes es que en cada una de ellas se puede trabajar una cosa específica. Por ejemplo, la zona que cubre los tobillos es perfecta para terminar el calentamiento ya que cuesta un poco más y los músculos ya están preparados para aguantar esta intensidad. Si quieres evitar lesiones, no calientes directamente en esta zona desde el principio.

Por su parte, la zona de la orilla donde la arena está más compacta es perfecta para trabajar la resistencia y la carrera continua. Eso sí, deberás tener en cuenta que normalmente las playas tienen cierto desnivel, por lo que si vas en una dirección, lo lógico es que vuelvas por el mismo camino para igualar ese desnivel.

Por último, la arena donde la gente coloca las tumbonas es perfecta para practicar series de multisaltos o de salidas. Mejorarás tu velocidad de reacción y tu potencia de salida, siempre y cuando tengas espacio para hacerlo, que ya sabes que este espacio está muy demandado.

Evita la deshidratación y corre cuando no pegue el sol

Hagas el entrenamiento que hagas, recuerda siempre que la playa no es la ciudad y que debes tener en cuenta una serie de aspectos. Yo, por ejemplo, siempre me llevo una botella de agua o procuro tener localizados varios sitios donde poder comprarla. Aunque corras muy temprano, llévate una botella de agua, ya que la humedad junto al mar es muy alta y hace mucho calor, dos factores que hacen que sea muy fácil deshidratarse.

Muy relacionado con la deshidratación está el horario. Si corres en invierno te dará igual la hora. En cambio, si lo haces en verano deberás correr cuando amanezca o cuando se ponga el sol. Así evitarás las horas en las que más calienta el sol y en las que la gente se concentra en la orilla.

Y, por supuesto, cuando acabes el entrenamiento, no te olvides de darte un baño para terminar de relajar los músculos.

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