La obesidad infantil y enfermedad coronaria

Durante las dos últimas décadas se han acumulado datos que relacionan la presencia en los adultos de los llamados factores de riesgo para padecer un enfermedad coronaria (inactividad física, obesidad, resistencia a la acción de la insulina en los tejidos orgánicos y la consiguiente diabetes tipo II , hipertensión arterial y niveles elevados de colesterol en sangre) con un desarrollo acelerado de placas de ateromas en las arterias, a las que obstruyen. En este orden de cosas, se ha demostrado que la ateroesclerosis se inicia muy precozmente en aquellos niños y adolescentes que comparten los mismos factores de riesgo que los adultos, de modo especial la inactividad física y la obesidad.

obesidad infantil

Según la American Heart Association , los niños obesos presentan los mismos factores de riesgo que se asocian con el desarrollo de la enfermedad coronaria que los adultos , tales como hipertensión arterial, niveles elevados de colesterol en sangre y diabetes tipo II (en su momento, una diabetes tan infrecuente en los niños que se ha conocido como diabetes del adulto). En los niños obesos puede detectarse tan precozmente como a los 3 años de edad la presencia de lesiones ateromatosas en las grandes arterias (aorta) y a los 10 años desarrollarse estos ateromas en las arterias coronarias, que son las que irrigan el corazón. Por lo tanto, “si no se modifica el estilo de vida en los niños para prevenir el sobrepeso, terminarán convirtiéndose en niños obesos, con el riesgo de iniciar una enfermedad coronaria en edades más jóvenes de lo que sucedía en la generación de sus padres” afirma Christine L. Williams, directora del Children´s Cardiovascular Health Center de la Universidad de Columbia.

La conclusión práctica es que un programa sistemático de educación de los niños sobre cuales son los estilos de vida saludables , que promueva la salud cardiovascular en la infancia, puede reducir significativamente el riesgo de padecer la enfermedad coronaria en los adultos jóvenes. En consecuencia, la American Heart Association ha estimado conveniente dar a conocer unas nuevas recomendaciones acerca de lo que debe considerarse un estilo de vida apropiado para la infancia .

En primer lugar, el estilo de vida recomendado por la American Heart Association incluye el estímulo de las actividades físicas programadas , no simples “ejercicios”, con entrenamiento y participación en deportes escolares, asociado con una significativa reducción de la vida sedentaria que está ligada al abuso de la televisión , los videojuegos y los ordenadores.

En segundo lugar, debe educarse a los niños, en el seno de la familia y en la escuela, sobre lo que debe entenderse como una dieta saludable . En este sentido, la American Heart Association recomienda que los niños aprendan a “visualizar” lo que es un ejemplo de un plato de comida saludable: Un plato en el que la mitad contiene ensalada y verduras, una cuarta parte patatas o arroz (hidratos de carbono) y otro cuarto carne o pescado (proteínas), siempre bien conservadas en su correspondiente refrigerador o nevera.

En tercer lugar, en los niños y, sobre todo, en los adolescentes (1 entre 5 fuma a diario según la American Heart Association), debe iniciarse con precocidad una educación que transmita mensajes claros que pongan de relieve el carácter nocivo del hábito de fumar a corto, y a largo plazo el primer mensaje es, sin duda, que los padres que fumen dejen de fumar. Según la American Heart Association, si el hábito de fumar desapareciera totalmente en los EE.UU., el número de recién nacidos con bajo peso se reduciría en un 22%, la enfermedad coronaria en un 33%, el cáncer de la vejiga urinaria en un 50% y el cáncer de pulmón en un 90%.

Dado que recientemente se ha detectado un alarmante incremento en la frecuencia de la diabetes tipo II en la infancia, en los niños con sobrepeso y/o obesidad debe explorarse la posible existencia de un síndrome de resistencia a la insulina -que tiene como componentes la obesidad, la hiperinsulinemia ,la hipertensión arterial y la hiperlipidemia- síndrome que es reconocido como precursor del desarrollo de ateroesclerosis y diabetes tipo II en los adultos.

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