¿Por qué la ansiedad puede afectar a nuestra salud en el periodo vacacional?

Quizás, a estas alturas, ya hayas escuchado hablar de ella, e, incluso, puede que la hayas experimentado. Y es que, por increíble que parezca, existen multitud de personas para las que las vacaciones se convierten en ansiedad, estrés y angustia, en lugar de ser el merecido descanso durante el que disfrutar a tope.

Alejados de la rutina y de las presiones cotidianas, se supone que todos deberíamos saber relajarnos y, estemos donde estemos, dedicarnos a recargar energías, pero ahora bien, esto no siempre suele ser así.

Descubre por qué el período más esperado puede convertirse en un calvario

ansiedad en vacaciones

Por paradójico que resulte, lo que para la mayoría representa el verano, como período más esperado de todo el año,  para otros es el pistoletazo de salida de un estado sintomático de ansiedad. Es llamativo ver como un preciado tiempo que puede aprovecharse para el relax, el descanso y el disfrute con amigos, en el que llevar a cabo nuestras actividades de ocio favoritas, puede transformarse para otros en su particular calvario.

En principio, la ansiedad es un mecanismo del que disponemos los humanos y que nos ayuda cuando creemos estar en una situación peligrosa, estresante o que nos genera incertidumbre. Si fuera solo eso, únicamente tendría ventajas, pues haría que todos estuviésemos alerta cuando pudiéramos obtener resultados negativos para nuestros intereses.

Ahora bien, lo cierto es que va más allá pues, aunque lo normal es que concluya tan pronto desaparezca el factor que la ha desencadenado, hay veces, que la situación se nos va de las manos. Algunas razones que la justifican en vacaciones son las siguientes:

  • Salir de tu zona de confort

El simple hecho de dejar su casa o su trabajo unos días supone para algunas personas un problema al que les cuesta adaptarse. Les asalta el temor de que en la oficina no puedan pasar sin ellos o a que se les acumule la carga laboral. Otros sufren por dejar a sus padres mayores o a sus mascotas.

Si es tu caso, piensa que llevarás contigo tu teléfono e, incluso, si te quedas más tranquilo,  tu ordenador portátil o Tablet, de tal modo que puedes coordinar con tu familia unas concretas horas de conexión a fin de comprobar que todo va bien. Pero recuerda que desconectar implica no abusar de la tecnología.

  • Modificar tu rutina

Un estado de ansiedad moderado puede estar motivado por una modificación de la rutina diaria. Hay personas para las que son fundamentales esos pequeños rituales, a los que tienen asignadas unas horas concretas, y que les hacen sentir bien. Su interrupción hace que se desorienten y que la temida ansiedad llegue sin previo aviso. Horarios y  comidas distintos tampoco ayudan.

Una buena forma de evitar que esto ocurra es la de ir haciendo pequeños cambios en tu cronograma desde unas semanas antes del período de vacaciones y cuando ya te encuentres en tu destino, procura mantener las rutinas tradicionales en la medida de lo posible.

También puede ayudar hacer deporte o actividades relajantes como puede ser el Yoga, el Taichí o simplemente salir a correr durante 30 minutos. Y además, combinarlo con una buena dieta. ¿Sabías que existen productos naturales para tratar y calmar la ansiedad? Así es, se ha demostrado que su consumo contribuye enormemente a paliar los efectos secundarios derivados de la ansiedad.

  • Miedo a que no se cumplan tus expectativas

Algunas personas  ponen el listón demasiado alto para sus vacaciones y, debido al considerable esfuerzo que puede suponer su costo o a lo cortas que les puedan parecer, quieren aprovechar tanto el tiempo que se olvidan de cuál es el verdadero objetivo de las mismas.

Piensa que no se trata de que necesariamente vayas a resolver en esos días los problemas con tu pareja, ni que vayas a cambiar la forma de relacionarte con tus hijos. También es improbable que te encuentres a ti mismo. ¿Qué tal si pruebas a divertirte simplemente? Márcate objetivos razonables y procurar ver el vaso medio lleno, piensa que nada es 100% perfecto y tus acompañantes así como tu salud te lo agradecerán.

  • Enfrentarte a tus fobias

Quienes sufren alguna fobia, se muestran especialmente vulnerables a estos períodos, pues las vacaciones para ellos pueden ser caóticas.

Si sabes lo que es experimentarlas, tu miedo puede concretarse en encontrarte atrapado bajo el cinturón del avión o dentro del coche demasiadas horas. Si tu obsesión es la limpieza, revisarás minuciosamente los detalles en aquellos lugares donde tengas proyectado dormir o comer. Con la suficiente antelación, debes consultar con tu médico o terapeuta las pautas a adoptar, ya que podrá indicarte técnicas de adaptación o cambiarte la medicación al efecto.

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