Las adicciones cambian y se reproducen, pero no mejoran

Puede parecer que el título de este artículo pretende tomar el tema de forma humorística, pero nada más lejos de la realidad.

En la actualidad, las adicciones más peligrosas no se encuentran tanto en los productos químicos o las sustancias más adictivas por sí mismas, como el tabaco o el alcohol.

Realmente las más preocupantes ahora son, concretamente, la adicción a las compras, a los videojuegos y a los dispositivos móviles. Éste nuevo tipo de enfermedades son lo que está cambiando el panorama de adicciones y los tratamientos que ofrecen los centros de desintoxicación.

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¿Por qué las nuevas adicciones son tan peligrosas?

Es posible que la primera vez que escuches que alguien es adicto a las redes sociales creas que se trata de un problema leve, una forma de hablar o incluso la exageración de una madre. No obstante, debes saber que sí se trata de un problema muy real que afecta cada vez más a la población más joven (no se quedan lejos los adultos).

De hecho, el gran problema de estas nuevas adicciones es que no se suelen tomar en serio y un porcentaje importante de profesionales no las trata como debería. Además, en la mayoría de los casos, al no presentarse de forma inmediata síntomas, como ocurría en el consumo de drogas, los afectados y su entorno tarda mucho más tiempo en observar que existe un problema.

La fácil imitación de conductas en la red también es un problema grave en estas nuevas adicciones, pero lo que suponen realmente es una falta de autocontrol y muy poca autoestima en la mayoría de casos. Vivir una realidad paralela es muy peligroso.

¿Cómo detenemos la evolución de estas adicciones?

Es cierto que el actual sistema de consumo y digitalización refuerza la existencia de estas adicciones, pero también es cierto que otras anteriores han sido mucho más peligrosas en el pasado.

La clave de la detención de su crecimiento pasa por una concienciación social del peligro que ellas suponen. Ya hemos observado algunas campañas relacionadas con la necesidad de dejar tiempos de descanso mientras se utiliza un ordenador o cualquier otro dispositivo con pantalla, el consejo de compartir el tiempo de navegación por Internet con nuestros hijos o el refuerzo de otras actividades positivas como el deporte.

Algunas aplicaciones se han “aprovechado” tanto de esta adicción que lo que destacan es la capacidad de sus usuarios para subir la mayor cantidad de imágenes, conseguir más likes o pasar más tiempo conectado a una red social.

Al final, la recomendación siempre ha de surgir de los centros de desintoxicación especialistas en este tipo de adicciones dado que ellos conocen bien los síntomas y los efectos de ellas y pueden conducir la acción de concienciación hacia el mejor argumento posible. Es necesario poner freno a estas adicciones.

La adicción al postureo se hace real

Unas fotos para Facebook, la mejor para Instagram con un texto poético y un pequeño vídeo de lo genial que lo he pasado en Snapchat. Este es el repaso diario fundamental para cualquier joven de hoy en día que viva en una sociedad digitalizada.

Se pone de manifiesto la importancia de mostrar al resto del mundo lo felices que somos creando las mismas imágenes que otros miles de seguidores de las redes sociales.

No obstante, el problema no es la imitación, la copia o el buscar la aprobación ajena, sino la necesidad imperiosa de estar conectados cada segundo de nuestras vidas a un smartphone.

¿Qué más compartimos en las redes sociales?

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El problema es que lo compartimos todo y a la vez exigimos que el otro no tome libertades con nuestra propia intimidad.

A veces, esa necesidad de subir cada instante de nuestras vidas a una red social sólo muestra la falta de experiencias propias que puede darse.

Si cada segundo del día una persona está totalmente conectado a la red, ello implica que no está conversando, leyendo, haciendo deporte o teniendo vida social de cualquier tipo.

Ahí está el problema de las adicciones, que destruyen todo lo que encontramos en el entorno directo de una persona. Además, el postureo se contagia.

¿Qué es la adicción a estar conectado?

Como podemos ver en otra serie de adicciones más comunes, este problema se basa en la conducta repetida de una cierta acción (como puede ser el consumo de una sustancia) y la incapacidad del afectado a dejar de realizarla.

Cuando durante un tiempo no puede “consumir” (sea lo que sea), se produce en el paciente un sentimiento de necesidad que mucha veces se destaca en la salud física del mismo. A ello se le llama tiempo de abstinencia y produce el conocido como “mono”.

En concreto, en las adicciones relacionadas con los nuevos medios de comunicación y los dispositivos de pantallas, lo destacado es que se trata de la obsesión por estar continuamente consultando el móvil y mostrando una imagen que puede alejarse bastante de la realidad.

Como en cualquier otro caso, lo importante para su tratamiento es encontrar el origen de la adicción que suele estar relacionada con la falta de amigos reales, la dificultad para socializar o la evasión de la realidad debido a un presente poco favorable para el individuo.

Lo peligroso, finalmente, es que se dejen a un lado los estudios o el trabajo, así como las verdaderas amistades, y se torne una obsesión el estar perfecto frente a la pantalla. No siempre nos encontramos felices y pretenderlo puede ser un gran problema.

¿Quién sufre estas adicciones? En general, la generación del postureo se centra en los jóvenes y adolescentes. Justo una población que está en pleno tiempo de cambios y contradicciones. Son los seguidores de las grandes redes sociales, pero también pueden llegar a serlo de los centros de desintoxicación.

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