Controla y recupera el sodio de tu cuerpo

Quizás has oído que el sodio (principalmente la sal en la dieta) es perjudicial y que lo deberías evitar. Pero esto no es del todo cierto, lo correcto sería remarcar que el sodio te será perjudicial cuando lo tomes en cantidades excesivas.

La importancia de recuperar el sodio del cuerpo

Vamos a verlo con más detalle…

¿Qué es el sodio y cuáles son sus funciones?

Esta sustancia es un mineral que se encarga principalmente del balance de los líquidos del organismo, regulando los diferentes fluidos según se necesiten en el cuerpo y desechando el exceso por los riñones. Pero también se encarga de regular la presión arterial, de mantener un funcionamiento correcto del sistema digestivo y de los músculos, o de excitar el impulso nervioso, entre otros.

Por lo que sin duda habría que destacar que el sodio es totalmente necesario para tu organismo, ya que regula el equilibrio de tu cuerpo y resulta esencial en tu dieta.

Recuperación de sodio

En cuanto a la pérdida del mineral, normalmente es debida a vómitos, cuadros clínicos de diarrea o excesiva sudoración. Por lo que te recomiendo que si eres deportista, tras un ejercicio intenso te controles la concentración de sodio y que si resulta obvia esta pérdida, la recuperes en la dieta. ¿Cómo? Con alimentos como los embutidos, quesos, frutos secos, yogures o galletas. De no ser así, si a tu cuerpo le faltase en gran cantidad este mineral, los síntomas que podrías padecer serían deshidratación, cansancio, calambres, palpitaciones, pérdida de peso o desorientación.

Debes tener en cuenta que al realizar deporte no tienes que beber exclusivamente agua al encontrarte muy sediento, sino que también es esencial que te recompongas de esas sales perdidas tan importantes para tu salud.

Pero cuidado, ¡no abuses del sodio! En abundancia puede aumentar la tensión arterial, producir problemas cardiovasculares o retención de líquidos.

¿Un truco? Una forma natural que puedes utilizar es contrarrestar el exceso de sodio alimentándote con productos ricos en potasio como los plátanos, las nueces o las acelgas.

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