¿Aún no tomas canónigos? ¡No sabes lo que te pierdes!

Los canónigos, también conocidos en algunos lugares como lechuga de campo, son una planta de origen silvestre de la familia de las valerianáceas. Aunque hubo un tiempo en que no fueron muy apreciados en la cocina, lo cierto es que cada vez gana más adeptos tanto por su sabor (dulce, pero con un fondo de fruto seco) como por la textura de sus hojas (que recuerda a los germinados), hasta el punto de que las suyas pueden considerarse las delicatessen de las ensaladas. Se nota que me gustan, ¿eh?

¿Aún no tomas canónigos? ¡No sabes lo que te pierdes!

Pero es que, aparte de su sabor y textura, los canónigos tienen otras muchas propiedades de las que te quiero hablar hoy.

Fuente de vitaminas

Los canónigos presentan una buena concentración de vitaminas A, C, B6 y E, así como de betacaroteno, elementos que tienen todos una acción antioxidante y son muy beneficiosos para la piel al estimular también la producción de colágeno. La vitamina A es muy buena, además, para la vista, y puede ayudarnos a mejorar nuestra visión sobre todo nocturna.

Y recuerda también que es una planta de la familia de la valeriana por lo que también tiene efectos relajantes que te alivian el estrés y la ansiedad.

Fuente de minerales

Los canónigos son una “bomba” de minerales concentrados: tienen yodo (fundamental para el sistema endocrino), hierro (en gran cantidad), ácido fólico (importantísimo si estás embarazada, y si no lo estás para ayudar a fijar el hierro), potasio (diurético y depurativo) y fósforo.

Con todos estos elementos nutritivos los recomiendo para todo el mundo, especialmente para personas con anemia, con algún tipo de problema renal o con trastornos que impliquen retención de líquidos. Su consumo protege tu salud ocular y te ayuda a tener el pelo y las uñas más fuertes.

Aunque pueden cocinarse, lo ideal y más habitual es tomarlos crudos, en ensalada, de esta forma aprovecharás mejor todas sus propiedades. Añádelos al final y cómelos inmediatamente, porque algunos aliños pueden deteriorarlos rápidamente. Elige los de hoja más pequeña, que serán los más tiernos, y consúmelos en un plazo máximo de dos o tres días. Si es necesario lávalos ligeramente con agua, pero no los sumerjas porque se estropean.

Como ves los canónigos son una delicia natural. ¡No te la pierdas!

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