¿Tiene valor emocional el consumismo navideño?

¿Tiene valor emocional el consumismo navideño?

Con frecuencia, cuando se analizan los hábitos de consumo propios del periodo navideño se pone el punto de atención en la compra en sí misma, es decir, en su valor material. Sin embargo, la realidad es que hacer un regalo a otra persona no solo tiene un coste económico sino que además, también es una inversión emocional a través de la que transmites tu cariño a otra persona.

Mediante la compra de un regalo expresas a otra persona tu aprecio, demuestras que has pensado en ella y has querido regalarle una sorpresa. El valor emocional de un regalo se muestra en la inmensa alegría que sentimos cuando alguien nos sorprende con un regalo que nos encanta o también, cuando alguien nos ofrece una sorpresa inesperada en un día cualquiera.

El consumismo de los regalos se convierte en materialismo cuando se asocia la idea equivocada de que a mayor número de regalos, mayor es la demostración de amor. Lo cierto es que el amor no se compra con dinero, por ello, conviene disfrutar del proceso de búsqueda personal de los regalos pero buscando el equilibrio de no caer en el materialismo. Esto sucede cuando el regalo en sí mismo eclipsa todo lo demás.

El valor emocional de un regalo también se muestra en el hecho de que una sorpresa especial no solo adquiere sentido cuando una persona sorprende a otra sino que lo ideal es que también te des premios a ti mismo, te alegres la vida y te des caprichos. Un regalo puede tener tu propia esencia personal cuando has disfrutado con ilusión en la búsqueda de esa sorpresa especial con la que querer hacer sentir bien a una persona que es importante para ti.

El valor emocional de un regalo es tal que incluso, en muchos casos, existe mayor felicidad en regalar que en ser sorprendido porque la verdadera esencia de la felicidad es dar. Los regalos ponen el sabor dulce a la Navidad y son una sorpresa fantástica en cualquier otro momento del año. Los regalos pueden ser tan valiosos que incluso pueden convertirse en un legado emocional. Así sucede cuando una persona cuida como un tesoro un regalo de un ser querido que ya ha fallecido. Y entonces, cuanto más tiempo pasa, mayor es el valor de esa sorpresa que conecta tu corazón con un recuerdo feliz.

¡Feliz Navidad! Llena de esperanzas, nuevas ilusiones, energía renovada y regalos de amor.

Foto – Procsilas Moscas

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*