Pequeños gestos para sentirte bien

Pequeños gestos para sentirte bien

En ocasiones, las personas se frustran cuando están en una etapa difícil porque esperan resultados visibles a corto plazo ante acciones que en realidad, deben ir acompañadas de la paciencia. De hecho, un hábito solo se afianza a partir de la práctica de una misma acción de un modo repetido durante un periodo prolongado. La fuerza de voluntad no requiere de acciones heroicas sino de la valentía de emprender el cambio personal a través de los pequeños gestos de la rutina cotidiana:

1. La comunicación  asertiva potencia el valor de las relaciones de amistad, pareja y familia. Sin embargo, no debes cometer el error de descuidar el diálogo contigo mismo: ¿Cómo te encuentras?

2. Es verdad que si queremos poner el punto de atención en el pesimismo podemos encontrar un montón de motivos para caer en la rueda de la negatividad. Sin embargo, si quieres ser optimista también puedes encontrar un sinfín de motivos para alimentar el corazón con pensamientos agradables: ¿Qué opción prefieres?

3. Personaliza tu despacho con algún detalle personal, por ejemplo, puedes poner una fotografía familiar en tu escritorio o poner una imagen bonita como fondo de pantalla de tu ordenador.

4. Programa un paseo diario y no busques excusas para boicotear ese paseo que puede ser una cita perfecta para estar a solas contigo mismo o para compartir ese espacio personal con una compañía agradable.

5. El perfeccionismo no tiene nada que ver con la superación personal. Para crecer como persona no tienes que machacarte a nivel emocional con un nivel de exigencia que es imposible de asumir. ¡Celebra tus éxitos y relativiza tus fracasos!

6. Cierra los ojos y respira profundamente. Siente cómo tu mundo interior se llena de energía positiva al compás de tu respiración.

7. Cada vez que un pensamiento negativo te arruine el momento, corrige esa idea con un pensamiento contrario que sea positivo y esperanzador.

8. Súmate al afterwork como una fantástica iniciativa para reforzar los lazos con los compañeros de trabajo. El compañerismo eleva la autoestima profesional y potencia el nivel de motivación en el trabajo.

9. Busca un hueco en tu agenda para disfrutar, al menos, de veinte minutos de lectura diaria. Puede parecer poco tiempo, sin embargo, pequeñas dosis de lectura son muy productivas. La lectura enriquece la creatividad y la imaginación.

10. Utiliza con más frecuencia la palabra gracias y por favor. A veces, no somos conscientes de cómo, con las palabras, podemos dejar una huella positiva en la vida de los demás.

Foto – Yamanaka Tamaki en Flickr

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