Cómo afrontar las ausencias personales en Navidad

Cómo afrontar las ausencias personales en Navidad

La Navidad es un tiempo de ausencias pero también, de presencias. En ocasiones, por esa tendencia tan humana que tenemos de fijarnos más en aquello que nos falta que en aquello que poseemos, podemos desdibujar la realidad de nuestro mapa personal. ¿Qué ocurre cuando quedamos enganchados en la tristeza por las ausencias de los seres queridos? Que nosotros mismos nos ausentamos de la celebración ya que pese a que estemos físicamente presentes en la cena de Nochebuena, nuestra mente y nuestro corazón están en otra parte.

Cuando ha habido una muerte reciente en la familia es natural que en ese hogar no quede ánimo para las celebraciones. Sin embargo, cuando se trata de duelos ya superados, es importante vivir la Navidad con el corazón a pleno rendimiento. ¿Cómo afrontar las ausencias personales durante la Navidad?

1. Conviviendo con el recuerdo, a través de ese sabor dulce que nos deja la nostalgia cuando integramos en nuestra vida a aquellos que ya no están pero nos acompañan a través de tantos momentos que dejaron huella en nosotros. Es habitual que durante la cena de Nochebuena surjan anécdotas de personas que ya no están y cuyo recuerdo dibuja una sonrisa en el rostro de los que sí están.

2. Puede que haya momentos puntuales durante la Navidad en los que aflore la emoción. Sin embargo, no hay motivo para reprimir la tristeza ya que también forma parte de la vida. Y es una forma de expresión emocional.

3. A veces, se adopta el silencio como mecanismo de defensa para sobrevivir al dolor por la muerte de un ser querido en Navidad. Sin embargo, no hablar del tema solo incrementa el malestar. Es recomendable hablar con naturalidad de la pena interior, compartir los sentimientos y ser uno mismo ante los demás.

4. Intenta vivir la Navidad del mejor modo posible a partir de tus circunstancias presentes. Pero siempre es mejor vivir la Navidad que evitarla e ir contracorriente. ¿Por qué razón? Porque la vida continúa.

5. Súmate a los deportes de invierno porque el ejercicio físico es uno de los mejores antídotos para quitar las telarañas de la tristeza de la mente. Pese a que durante la Navidad, los horarios habituales se rompen, no renuncies al placer de dar un buen paseo.

6. Tómate la Navidad como un  tiempo para descansar y levantarte más tarde de lo habitual en aquellos días en los que tienes fiesta en el trabajo. La tristeza produce cierto cansancio anímico que tiene su reflejo a nivel físico. Por tanto, este descanso es salud.

7. Hazte un bonito regalo de Reyes Magos o Papá Noel. Es una forma de mimarte.

Felices fiestas de Navidad y gracias por visitar Bienestar, tu espacio de coaching. Ojalá que el espíritu de la Navidad como metáfora de la felicidad, llegue a tu vida para quedarse.

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