10 motivos para revivir el pasado además de vivir el presente

Recordar el pasado

Es cierto que el presente es ese hogar en el que se encuentra nuestro verdadero potencial en términos de actualización. Y aunque también es verdad que el pasado ya no existe del modo en el que un día se produjo en nuestra vida, eso no significa que el regalo del ayer no sea digno de ser revivido en distintos momentos. El carpe diem es una invitación para conectar con el poder del ahora. Pero revivir el pasado no significa permanecer estancado en él. ¿Qué regalos te aporta el ayer?

1. Temas de conversación. En nuestras charlas con los demás surgen cuestiones del ayer que enriquecen nuestro presente. Cuando conocemos a un nuevo amigo, por ejemplo, no solo le hacemos partícipe de nuestra realidad actual, también desvela poco a poco algunos de los acontecimientos que definen la memoria de nuestra vida.

2. Revivir recuerdos compartidos con seres queridos ya fallecidos. Por ejemplo, los abuelos. Personas que dejan una huella tan especial en la vida de tantas personas. Frente a la imposibilidad de esa eternidad vital, siempre permanece el recuerdo.

Libertad para revivir el pasado

3. Libertad. Te sientes plenamente libre cuando viajas de nuevo al ayer y te reencuentras contigo mismo volviendo de nuevo al presente sin el efecto de la nostalgia crónica. Volver al ayer es un ejercicio de libertad, crecimiento y aprendizaje. El pasado tiene muchas cosas que enseñarnos porque a veces es una cuestión del presente la que evoca alguna referencia al ayer. Por ejemplo, el deseo de materializar en el ahora algún asunto pendiente durante mucho tiempo.

4. Compañía. Tu pasado te acompaña en el presente a través de tanta vida, tantos recuerdos, tantos pedacitos de historia, sonrisas, palabras y abrazos. Por ejemplo, puedes sentirte afortunado por haber conocido a personas especiales que han estado a tu lado de manera incondicional.

Nostalgia del ayer

5. Evadirnos del presente. Los seres humanos tenemos el poder de evadirnos durante algunos momentos de nuestra realidad actual por medio de la imaginación, a través de la referencia del pasado o la visualización del futuro. Esta evasión puede producir diferentes beneficios: descanso, cambio de perspectiva, esperanza…

6. Reencuentro. Al viajar en el tiempo, puedes reencontrarte con el niño, el adolescente o el joven que fuiste. Tal vez necesites decirle algo a alguna de esas partes de ti mismo.

Revivir el pasado

7. Un refugio único. Tu historia de vida es tuya. El pasado es ese lugar al que volver sin experimentar la incertidumbre que produce el futuro. Por ejemplo, tal vez tengas un momento y un lugar que te da paz.

8. Nostalgia. Sentir es humano. Emocionarse también. Y el pasado viene a nuestra mente incluso sin que nos lo propongamos. Por ejemplo, cuando vemos una fotografía, al disfrutar de una película, al viajar a un lugar que visitamos en la infancia… La melancolía también es bella.

Nostalgia del pasado

9. Viajar en el tiempo. No existe ningún invento técnico que haga posible aquello que podemos hacer por nosotros mismos. A veces, incluso, en contra de nuestra propia voluntad durante un sueño.

10. Humildad. Incluso cuando creemos saberlo todo del ayer, la realidad es que la vida nos deja muchas preguntas que en muchos casos no tienen una única respuesta. Y este hecho es una lección de humildad.

Por tanto, el pasado es un tesoro. Tal vez durante el presente de este verano te apetezca fotografíar en palabras algunos de los acontecimientos de estas semanas en un diario que incrementa el autoconocimiento.

“La esperanza es el sueño del hombre despierto”

Aristóteles

Foto – Pixabay

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