Por qué la cirugía plástica no debería ser un regalo en Navidad

Photo by Ben White on Unsplash

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“Queridos Reyes Magos y estimado Papá Noel, como este año he sido muy buena quiero un par de implantes mamarios…” ¿Suena absurdo, verdad? Lo es, nadie debería someterse a una operación de Cirugía Plástica por capricho, olvidando que se trata de una intervención quirúrgica sin vuelta atrás, con los riesgos y posibles complicaciones asociados a cualquier cirugía.

En esta época del año es muy frecuente querer hacer regalos originales, pero los tratamientos de cirugía plástica y estética no deberían estar entre las opciones. Además, nos vemos animados por la publicidad agresiva de las grandes corporaciones, que ofrecen grandes descuentos y excelentes resultados. Nada de hablar de posibles complicaciones ni problemas, es todo tan rápido y perfecto, muchas veces hasta tan fácil y barato… pero no es oro todo lo que reluce.

La Cirugía Plástica no es un artículo de consumo. Esto es Medicina, no un oficio de comerciantes, por eso lo más importante es el cirujano, su formación y experiencia, no su empresa ni su publicidad. La publicidad engañosa puede ser un gran inconveniente ante la compra de un producto de consumo, pero cuando se trata de nuestro cuerpo o nuestra cara, puede ser dramática.

Lo primero que hay que saber es que solo los cirujanos plásticos tenemos incluida en nuestra titulación la de Cirugía Estética y que solo existe un título oficial que es el de Médico Especialista en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética. No valen, por tanto, los másteres ni cursos de postgrado, ningún tipo de curso ni diploma puede reemplazar la educación formal de una especialidad quirúrgica. Esto significa que un médico estético no puede realizar tratamientos quirúrgicos, esto corresponde únicamente al cirujano plástico. El formar parte de alguna sociedad científica profesional, como la SECPRE o la AECEP en nuestro campo, da seguridad al paciente al respecto de la titulación adecuada y de una trayectoria correcta. Además, el cirujano siempre debe informar de todas las cuestiones en torno a la cirugía, sin eludir el tema complicaciones ni contraindicaciones, así como el modo en que va a hacer el seguimiento postoperatorio.

En las clínicas y corporaciones que promocionan tratamientos rápidos, “menos invasivos”, que se realizan a la hora de la comida y te permiten volver al trabajo perfectos, con anestesia local “porque la general no es necesaria (incluso es más peligrosa)”, con grandes resultados y a un precio muy económico para hacer la cirugía estética más fácil y asequible, la realidad es que evitan los centros hospitalarios para reducir los costes de la cirugía y así obtener un mayor beneficio para la empresa, que pasa así por alto el asunto de la seguridad sanitaria. Pero el paciente no ve eso, ve un anuncio en el que le venden que no necesita esa cirugía tan agresiva y peligrosa para quedar como había soñado. Cuidado.

Photo by KEEM IBARRA on Unsplash

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Lo cierto es que para la mayoría de las intervenciones, operar sin un anestesista y sin monitorización es de lo más peligroso. La cirugía estética es electiva y hay que hacerla con garantías, y eso incluye realizarla en un centro hospitalario donde, si surgiera algún problema, éste sea resuelto, si no prevenido, por el anestesista o el especialista adecuado.

No os conforméis por el precio o las facilidades que venda la empresa, ni las falsas promesas de tratamientos sin ningún tipo de complicación ni dificultad, quedaos con la fiabilidad que os trasmita el cirujano, con su experiencia y formación. Y sacad vuestras conclusiones, preguntad en sociedades profesionales, a otros pacientes, a otros médicos, en centros hospitalarios…

La siguiente cuestión es que la cirugía plástica y estética no es un acto banal ni un capricho, no debería serlo… Aunque la imagen que se vende, y más en estas fechas, es la de – mayoritariamente – mujeres que se realizan operaciones como aumentos de pecho, liftings o liposucciones por vanidad. Nada más lejos de la realidad, el que para unos pocos pacientes sea para mejorar algo que no les acompleja pero desean embellecerlo sin más, no significa que así se sienta en todos, de hecho la mayoría de nuestros pacientes se pasan años barajando si operarse y buscan la normalidad, no lo van contando a los cuatro vientos, y son decisiones que quedan bien lejos de la frivolidad. Su verdadera motivación es más que la estética, desean corregir un auténtico problema físico que les acompleja.

Ya está bien de banalizar la cirugía, pues es de todo menos banal, intrascendente o sencilla. Son actos médicos, quirúrgicos, complejos, con sus riesgos y potenciales complicaciones, tienen muchísimo trabajo detrás (antes, durante y después por parte del cirujano) y nuestros pacientes se someten a ellos porque los necesitan.

DRA. MARITINA MARTINEZ LARA
Médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora

www.doctoramartinezlara.com

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