Cómo ajustar correctamente un protector bucal

Hay algunos deportes, llamados de contacto, que requieren el uso de protecciones en determinadas zonas del cuerpo. Algunos ejemplos son el baloncesto, el fútbol americano o el boxeo.

Cómo ajustar correctamente un protector bucal

Una de las zonas más sensibles en estos deportes es la boca, que puede recibir múltiples impactos durante el juego, pudiendo producirse la pérdida de algún diente. Y para eso están los protectores bucales.

Solo los profesionales los compran a medida

La gran mayoría de los practicantes de deportes de contacto tienen como elemento imprescindible el protector bucal a la hora de entrenar o competir. Si eres aficionado a alguna de estas actividades, seguro que los conoces y los usas. Sin embargo, solo algunos privilegiados tienen la capacidad de adquirir un protector bucal a medida, ya que resultan bastante más caros.

El motivo es que, antes de hacerlo, te hacen un molde de la boca, igual que cuando te tienen que poner una ortodoncia. Por ello, muchos de los no profesionales tienen que optar por comprar un protector bucal genérico y adaptárselo a su propia boca teniendo que moldearlo. Aunque no es un proceso excesivamente complicado, requiere saber bien qué hacer paso a paso para evitar posibles problemas. ¿Sabes cómo se hace?

La limpieza es importante

Si has comprado un protector bucal normal y corriente, y necesitas prepararlo para poder usarlo, lo primero que debes hacer es limpiarlo bien con agua y jabón para eliminar la posible suciedad que pueda tener después de su fabricación. Después llega el momento de comenzar el proceso de moldeado.

Para ello, debes calentar agua en una olla hasta que hierva. El protector bucal debe poder flotar sin problemas en el agua hirviendo, así que asegúrate de echar la cantidad suficiente de agua. Cuando veas que el agua ya está hirviendo, mete el protector bucal durante más o menos un minuto. El objetivo es que esté lo suficientemente blando para poder modificarlo a tu antojo sin problemas.

Retira el protector con unas pinzas, intentando no hacer mucha fuerza para no estropear alguna zona del protector. Después de quitarle el agua que haya podido quedar en el protector, llega el paso final. Métetelo en la boca y muerde para que se adapte. Mantenlo durante aproximadamente 30 segundos bien mordido para que coja completamente la forma de tu boca. Una vez que ya veas que está perfectamente moldeado, lo enjuagas con agua fría para que recupere su dureza habitual y ¡ya lo tienes preparado para usar cuando lo necesites!

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