El hula-hoop: vueltas y vueltas de diversión

Seguro que has jugado con él en tu infancia. Este simple aro de plástico fue con seguridad el origen de desternillantes tardes veraniegas con tus amigos. ¡De las mías lo fue, desde luego! Todavía hoy podemos ver a algún niño jugar con él, aunque hay que reconocer que está algo olvidado. Por eso hoy he pensado en recordarte lo divertido que era y proponerte juegos con él para animarte a introducir a tus hijos en el apasionante mundo del hula-hoop.

El hula-hoop: vueltas y vueltas de diversión

Para introducirlos a ellos y reintroducirte tú, que ya verás lo que te lo agradece tu cintura.

¡Que suene el rock and roll!

O no, que para bailar y mover las caderas mejor que Elvis no te hace falta ni música, porque tienes el hula-hoop. Aunque lo parezca, no es tarea fácil mantener el aro girando en torno a la cintura. Estimula la coordinación y la competitividad de tu hijo organizando un campeonato de hula-hoop. Y si puedes, no renuncies a la música: ¿no conservarás alguno de aquellos tragadiscos a pilas? La fiesta estará garantizada.

Una vez dominada la técnica base con la cintura, empieza la tarea de perfeccionarla haciendo girar el aro con otras partes de tu cuerpo (brazos, piernas, manos o cuello). Te aseguro que tendrás horas y días de diversión mientras lo lográis.

Girar… ¡y mucho más!

Parece mentira los juegos que puedes organizar con un simple aro de plástico, porque no todo va a ser girar y girar. A mí se me han ocurrido los que te voy a sugerir, pero seguro que a ti y a tus hijos se os ocurren otros igual o más divertidos.

Un juego que es más bien todo un ejercicio de gimnasia puede consistir en poner los hula-hoops en el suelo e ir corriendo sobre ellos teniendo que pisar en su centro. Tan divertido como hacerlo con neumáticos de coche viejo y mucho más factible. Y cuando se cansen de tanto correr puedes proponerles una variante más tranquila, pero igualmente divertida, que es usar los aros en el suelo para jugar a la rayuela.

Otra opción es usarlo como comba. Aquí es evidente que los más pequeños tendrán una clara ventaja y podrán resarcirse de derrotas previas.

Y para los días de lluvia (jugar con el hula-hoop dentro de casa no me parece la mejor opción) puedes usar el aro para hacer con tus hijos manualidades. En la red encontrarás ideas estupendas para hacer preciosas alfombras con tu hula-hoop. Y si no las encuentras, otro día te explico cómo hacerlas.

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