Cómo entrenar la flexibilidad en niños

Las personas tenemos una serie de cualidades físicas, como la flexibilidad y la coordinación, que nos ayudan a tener una mejor calidad de vida. Sin embargo, si no se entrenan, estas capacidades pueden desarrollarse más lentamente de lo que deberían, afectando a diversos aspectos.

Cómo entrenar la flexibilidad en niños

¿Te acuerdas cuando eras pequeño y eras como un chicle? ¿Y ahora?, ¿te cuesta hasta sentarte con las piernas cruzadas? Por eso, es importante ejercitar estas cualidades desde la infancia, de manera que en la edad adulta tengas una calidad de vida buena.

La flexibilidad es muy importante

La flexibilidad te da la capacidad de mover una articulación lo máximo posible. Aunque depende de varias cuestiones, la clave para mejorarla es el entrenamiento. ¿En función de qué varía la flexibilidad? En general, es distinta según la edad y el sexo de la persona.

Los expertos consideran que la flexibilidad es la cualidad que más fácil y rápidamente se puede desarrollar, pero también es muy fácil que si no se trabaja, se pierda con rapidez. Eso supone que la flexibilidad es algo que hay que trabajar con frecuencia para mantener un nivel estable o mejorarlo. La importancia de la flexibilidad es que, gracias a ella, tus articulaciones y músculos se mantienen sanos y fuertes, evitando que aparezcan dolores e, incluso, lesiones.

Los niños trabajan con juegos

Debido a lo importante que es la flexibilidad para todas las personas, desde muy pequeños se hace a los niños entrenarla. La verdad es que mis dos hijos tienen una flexibilidad asombrosa, no sé si será porque llevan haciendo ejercicio desde muy pequeños.

La mejor forma de que un niño te haga caso es mediante juegos y, para eso, existen varios ejercicios divertidos para que los niños trabajen su flexibilidad constantemente.

Por ejemplo, un juego que me contó mi hijo Erik que hicieron en el cole se llamaba quitar el sombrero. Era muy fácil y se lo pasaron muy bien. Consistía en que los niños se colocaban por parejas y, sentados en el suelo uno enfrente del otro con las piernas abiertas y estiradas, debían intentar quitarle a su compañero el sombrero que tenía en la cabeza. El primero que lo conseguía manteniendo además él su sombrero puesto, ganaba.

También trabajan la flexibilidad con otro juego que se llama carrera de cangrejos. En este juego se hacen equipos y los niños tienen que colocarse en varias filas y completar un recorrido moviéndose como si fueran cangrejos, es decir, se ponen boca arriba apoyados en sus manos y en su pies y elevando la cadera lo máximo que puedan. Cuando lo completan, le dan el relevo a su siguiente compañero de equipo. Estos son un par de ejercicios que no solo divertirán a tus hijos, sino que también les ayudarán a mejorar su flexibilidad. ¿A qué esperas para practicarlos con ellos?

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