Cheerleading, un deporte divertido y diferente

¿Tú también soñabas de pequeña con lucir una minifalda y agitar los pompones como en las facultades norteamericanas? Casi seguro que sí, pero yo por lo menos nunca tuve la oportunidad.

Cheerleading, un deporte divertido y diferente

Sin embargo, la globalización ha conseguido que el cheerleading comience a estar de moda en nuestro país, porque como sucede en muchos institutos americanos, comienza a ser una actividad extraescolar también aquí en España, cada vez con más niñas encantadas de practicarlo.

Y es que convertirse en cheerleader es una forma fantástica de hacer ejercicio en la que se combina la música, la gimnasia, las coreografías, etc. Se hace un trabajo muscular y cardiovascular muy completo y cuando se es joven como las niñas que lo practican, se tiene energía suficiente para dar el 100% a la hora de practicarlo.

Trabajo en equipo

Otra de las grandes ventajas de este deporte es que se trabaja en equipo, las coreografías son grupales y necesitan de espíritu de cooperación entre todas las integrantes del grupo para que la coreografía sea perfecta.

Por norma general, los grupos de cheerleader que se crean lo hacen en función de la edad y los cursos en los que están las niñas. Se van preparando poco a poco hasta los últimos cursos, en los que ya se las considera cheerleaders “profesionales”.

Pero no todo es tan fácil como parece, porque ser cheerleader no es solo llevar un trajecito monísimo y un par de pompones, el entrenamiento es complicado y requiere de un esfuerzo, no solo en la práctica y los entrenamientos, sino también en la alimentación para evitar lesiones y contar con todos los nutrientes necesarios que gastarán durante la práctica del deporte.

También para chicos

Pero este deporte no es exclusivo para las chicas, los chicos son cada vez más porque las acrobacias son igual de atractivas para un sexo que para otro. Así que no te extrañes si tu hijo te dice que quiere ser cheerleader.

Lo que sí hay que tener claro es que los niños deben tener una base de gimnasia o ballet para comenzar a practicar los ejercicios en el suelo para después ir preparándolos para comenzar a hacer las acrobacias.

Yo espero que cuando Amaia crezca me diga que quiere ser cheerleader, para mí sería como un sueño cumplido. ¡O quién sabe, si será a Erik al que le guste el cheerleading! ¿A ti te gustaría que tus hijos fueran cheerleaders?

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