El deporte como técnica para combatir la obesidad infantil

En este artículo voy a hablaros de un tema que me apasiona y me preocupa a partes iguales: la obesidad infantil.  No me cansaré nunca de hablar de los beneficios que tiene la práctica de actividad física para combatirla.

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¿En qué puede ayudar el ejercicio físico? ¿Existe relación entre la falta de actividad física y la obesidad? No sabes hasta qué punto.

Obesidad infantil

La obesidad infantil se ha llegado a catalogar en EE.UU. como la plaga del siglo XXI por la cantidad de gente a la que afecta y el crecimiento de la misma. Se está expandiendo a pasos agigantados y se torna peligroso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en sus últimos estudios habla de la misma como el aumento de grasa corporal en la población infantil, la cual está teniendo un despegue y crecimiento preocupante en los países en vía de desarrollo.

Esto se debe al cambio conductual de los últimos años. El sedentarismo toma partida de ello. Las nuevas tecnologías, el crecimiento de las ciudades, la inseguridad… son algunos de los factores que permiten observar como cada vez se ven menos niños jugando en las calles, como usualmente se podían ver antes. ¡Que me lo digan a mí y mis hermanos!

Es más fácil para los padres tenerlos en casa, protegidos, bajo el manto de la televisión o cualquier computadora. ¡Pero también tienen que moverse!

Eso por un lado, por otro se puede relacionar con los cambios alimenticios. La dieta saludable está apartándose y dando muchas posibilidades a la comida rápida y precocinada. Volvemos a lo mismo, comodidad, tiempo…

¿Por qué se necesita la actividad física?

Los padres en esto debéis tener un papel protagonista. Debéis controlar y reducir el número de horas frente a la televisión y videojuegos, fomentando la práctica de actividad física. Proponer actividades para tus hijos, practicarlas conjuntamente, llevar unos hábitos de vida saludables en los cuales tus hijos se vean reflejados y busquen imitarlos. Parte de los hábitos adquiridos por imitación serán reforzados y disfrutados por los niños con el paso de los años.

Lo que yo me propongo con los míos es que como mínimo hagan no menos de 1 hora de actividad física diaria. Esta actividad física en los niños se relaciona con los juegos y actividades realizadas con sus iguales, no hace falta que lleven a cabo deportes específicos ni reglados.

Deben compaginar diferentes capacidades a trabajar como pueden ser la resistencia, flexibilidad, habilidad, equilibrio, coordinación y en menor medida la fuerza en edades primarias.

Gracias al deporte y sin olvidar la importancia de la alimentación, descanso y disminución del tiempo empleado para las nuevas tecnologías, podréis tener unos hijos… ¡”sanos y salvos”!

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