No te vayas mi sol

¡Hola a todos una semana más!

Antes de irme de vacaciones quedé con unos amigos para hacer una cena de despedida y ahora tocaba cena de rentrée. El comentario general de todos era: “¡qué guapa estás Lola! ¿Qué te has hecho?”. Desconectar durante unos días, relajarse y ese tono de piel bronceado que tanto favorece, hacen que a la vuelta de vacaciones todos nos veamos mucho mejor.

Aunque el estrés diario no puedo evitarlo, lo que sí intento todos los años es alargar el máximo tiempo posible ese tono de piel que tan bien me sienta. Para eso, tengo 4 truquitos muy sencillos que te voy a contar.

Hidratación:

La hidratación es básica para mantener tu bronceado. La piel reseca se escama y muda y con la piel escamada se irá tu bronceado.

Con una buena crema hidratante facial y corporal a diario una o dos veces al día evitarás que esto ocurra. Las primeras semanas lo refuerzo con la crema antiarrugas de noche que me proporciona máxima hidratación y nutrición. Yo, particularmente, utilizo la línea de dermocosmética de Clínicas Lola Sopeña, con principios activos tremendamente eficientes concentrados en sus niveles máximos e hipoalergénicas para todos los que tenemos la piel sensible.

LOLA SOPEÑA CREMAS BATA (3)

Hidratarnos por dentro también es importante: beber agua y zumos naturales nos ayudará a prolongar nuestro atractivo tono de piel, además de ser una costumbre muy saludable.

Exfoliación:

Eliminar las células muertas de la piel no hace que se nos quite el moreno como algunas personas piensan. Ayudará a que la piel se muestre más atractiva y con un tono más uniforme. Una limpieza facial con punta de diamante para mí es obligatorio a la vuelta de vacaciones.

Alimentación:

Una dieta rica en betacarotenos ayudará a que mantengamos el moreno además de reforzar nuestro sistema inmunológico. Alimentos como las zanahorias, el boniato, el pimiento o la calabaza son ideales. Además, la sandía y el melón, aparte de ser exquisitos, están compuestos en un 90% de agua que nos ayuda a hidratarnos por dentro y, como he dicho antes, la hidratación es un punto básico para prolongar el moreno.

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Agua fría:

El agua caliente en la ducha deshidrata la piel mientras que el agua fría le aporta múltiples beneficios. Mi truco es ducharme con agua caliente pero al final terminar con agua fría, lo más fría posible. Si lo haces durante todo el año no sólo prolongarás el bronceado, sino que activarás el riego sanguíneo y mejorará la flacidez.

Y con estos cuatro truquitos y aprovechando paseos y deporte para que me dé el sol todo lo posible, consigo alargar un poco más ese tono de piel tan bonito.

¡Pruébalos y cuéntame en los comentarios si te van tan bien como a mí!

 

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