¡Mantente en forma!

Las razones para acudir al gimnasio son diversas. Lo veo a diario en el gimnasio, no todo el mundo tiene  los mismo objetivos cuando hace ejercicio. Aunque perder peso es uno de los principales motivos, hay otras personas que acuden al gimnasio simplemente para disfrutar del entrenamiento. Son personas que se apuntaron con otra pretensión al gimnasio y que ya han cumplido su objetivo. Por eso, su entrenamiento se basa en realizar ejercicios de mantenimiento. Si estás dentro de este último grupo, el artículo de hoy es para ti.

¡Mantente en forma!

Si buscas seguir como estás

Los ejercicios de mantenimiento sirven para, como su propio nombre indica, mantener tu nivel físico actual. Después de llevar un tiempo entrenando, te das cuenta que has alcanzado el objetivo que buscabas (perder “x” kilos o conseguir completar una determinada prueba, por ejemplo) y, por tanto, piensas: “¿qué hago ahora?”

Para estos casos se desarrollaron los ejercicios de mantenimiento. Este tipo de ejercicios son multilaterales, es decir, se trabajan muchos aspectos diferentes en cada sesión para que no bajes el nivel en ninguno de ellos. Por tanto, realizarás ejercicio aeróbico, de fuerza, de flexibilidad y de coordinación. Completito, ¿verdad?

Realiza un trabajo completo

Un ejemplo de entrenamiento de mantenimiento que puedes realizar es el siguiente: para conservar tu forma física actual será suficiente con que realices un par de veces por semana una sesión de bicicleta estática, remo, cinta o máquina elíptica. También son válidas actividades como nadar, hacer running o caminar a ritmo alto.

Por otra parte, para trabajar tu fuerza, tienes que ejercitar los grandes grupos musculares, como piernas, pecho o espalda.

En cuanto a la flexibilidad, tanto muscular como articular, es fundamental para que tu cuerpo funcione adecuadamente y, por eso, no debes descuidarla. Son especialmente sensibles zonas como el cuello, la espalda, las piernas y los hombros. Un ejercicio ideal para mantener tu nivel de flexibilidad es estirar un músculo y mantener la postura entre 10 y 15 segundos.

La coordinación también es algo que no debes descuidar y, para ello, existen varias actividades para trabajarla. Por ejemplo, jugar cualquier deporte de pelota es muy bueno para mantener intacta la coordinación entre tus ojos y tus extremidades. También realizar determinados ejercicios aislados de este tipo de actividades, como tirar a la canasta de baloncesto o realizar disparos a una portería de fútbol, son muy efectivos para que tu cuerpo y tu mente sigan funcionado igual de bien que siempre.

Cuando consideres que ya has llegado a la meta que te proponías, no dejes de realizar ejercicio, ya que cuesta mucho alcanzar el nivel deseado y se pierde más rápido de lo que piensas. ¡El mantenimiento es la clave!

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