Una pareja de tres

El término pareja hace referencia a dos, aunque cuando se trata de parejas de amor romántico, lo ideal es que sea de tres, pero no de tres personas, sino de tres ámbitos fundamentales, más que para que la pareja perdure en el tiempo, para que el amor perdure en el tiempo.

El sociólogo Zygmunt Bauman nos apunta en su obra  “El amor líquido” la fragilidad de los vínculos humanos en estos tiempos líquidos en los que parece que las relaciones se fraguan y a la vez se desvanecen con excesiva facilidad, como líquido en las manos. El mejor ejemplo de esa fragilidad: las relaciones de pareja.

Photo by Ryan Holloway on Unsplash

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Estadísticas negativas para el amor

Las estadísticas actuales, muestran una clara disminución del tiempo medio de duración de las parejas. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), los matrimonios que terminan en divorcio, tienen una duración media de 16,4 años, mientras que en los matrimonios separados la duración media es de 22,7 años. Aunque, medir la crisis  del amor por el número de parejas separadas, podría llevarnos a confundir amor con dependencia y no debemos relacionar,de manera estricta, parejas rotas con amor roto.

Photo by Michael Fenton on Unsplash

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Nuestro refugio

En estos tiempos de cambios continuos y rápidos, la pareja se ha convertido en el refugio en el que tomar aire para seguir este ritmo vertiginoso, que aumenta nuestra percepción de inestabilidad e inseguridad. A mayor riesgo percibido, necesitamos mayor cueva para refugiarnos. Como si viviéramos una película, pero proyectada a cámara rápida.

Una de las mayores piedras que forman esa cueva, es sentir seguridad emocional, por delante de otras tipologías, como  seguridad económica o de status social. La seguridad emocional, es una de las claves para sobrellevar o al menos sobrevivir las escenas que se suceden en nuestra vida, el llamado día a día, la cotidianidad, las rutinas, todas esas palabras que parecen la gran amenaza a que una pareja se sienta conectada, en profundo amor, durante mucho tiempo.

Las relaciones suelen ser la encarnación más evidente de la ambivalencia, paradoja que se retroalimenta. La ambivalencia es fuente de  inseguridad y, a la vez, nos lleva al deseo de construir relaciones sólidas y duraderas. Tarea más compleja y difícil, a medida que se van sucediendo las parejas en la vida.

En este sentido una opción para romper esa ambivalencia, es sentir seguridad emocional y percibir que la película de nuestra vida, ya no va a cámara rápida,  sino que es una apasionante serie compuesta por varias temporadas, a cada cual, más interesante.Una opción para ello es construir una pareja de tres:  El YO, el TÚ y el NOSOTROS.

pareja

Tres ámbitos fundamentales

En una relación de amor consciente, es necesario mantener estos tres ámbitos alimentados desde la propia individualidad (yo) la individualidad el otro () y desde el sistema que configura el compartir la vida con otra persona – independientemente del género (nosotros).

En el Yo mantengo mi individualidad conformada, entre otros, por mis gustos, aficiones, la visión del mundo y ante todo, mis valores, permitiendo en la cotidianidad, las rutinas, el día a día, la individualidad del otro () para que mantenga y alimente sus espacios, amistades, aficiones e intereses. Así nacerá un Nosotros, como  espacio emocional de creación nueva donde conjugar, ante todos, los valores además de las aficiones compartidas, las amistades conjugadas o nuevas, los planes de vida conjuntos, el apoyo mutuo, los sueños de futuro o la creación de una familia.

Es primordial que estos tres ámbitos coexistan, para que las relaciones de pareja, en lugar de constreñir, sean un campo de expansión de los recursos y habilidades de las personas que han decidido compartir sus vidas y diseñar un proyecto en común. Tres ámbitos bien definidos, cohabitando en equilibrio. Cuando se da un desequilibrio entre estos tres ámbitos, comienza la inseguridad, la insatisfacción y, como consecuencia, los conflictos.

Si deseas hacer una pequeña investigación sobre el estado de los ámbitos de tu relación de pareja, te propongo estas preguntas para que te habiten:

1. ¿Qué hábito de tu vida cotidiana alimenta más a tu Yo? ¿Lo practicas?

2. ¿Qué espacio estas construyendo junto a tu pareja para que pueda alimentar su yo ()? Si no lo estás haciendo, ¿cuál podría ser

3. ¿Qué actividades, planes de futuro, sueños, ocio, forman el Nosotros de vuestra pareja en este momento de vuestra relación?

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