El otoño emocional

Si escuchamos la palabra otoño, nos viene a la imaginación, dos imágenes principales: Por un lado, tonalidades rojizas, ocres, amarillentas creando paisajes hermosos y, por otro lado, la caída de las hojas de los árboles que, al quedar semidesnudos, muestran el entresijo de sus ramas. Es un proceso de protección para sobrevivir al invierno y regeneración para florecer en máxima expansión en primavera.

Photo by Timothy Eberly on Unsplash

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La naturaleza, nos muestra en otoño sus cambios, para invitarnos a conectar con nuestra naturaleza humana, tal vez, para hacer como ella: despojarnos de las hojas, permanecer desnudos un tiempo para finalmente crear nueva y frondosa naturaleza.

Unamos las dos imágenes que tenemos del otoño, para crear una nueva, híbrida de ambas, que sea la motivación para generar un proceso otoñal en nuestras vidas, no desde el punto de vista biológico, sino emocional

La principal imagen otoñal, relacionada con las personas, es estar envuelta/o en una manta, con una bebida caliente en las manos, en el rincón preferido del hogar. Si es lo suficientemente evocadora para ti, te invito a convertirla en realidad.

Photo by Manki Kim on Unsplash

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DEJAR CAER NUESTRAS HOJAS…

¿Cómo te sentirías si supieras dejar caer las hojas de …?: las emociones aflictivas, las experiencias que al recordar te provocan dolor, los apegos a cosas materiales innecesarias, el tiempo utilizado en situaciones que te aportan poco valor emocional, las palabras hirientes que dijimos, las que recibimos, las lágrimas, las malas caras, las situaciones tensas.

Si supiéramos dejar caer esas hojas. ¿Cuánto más liviana sentiríamos la vida?

Si supiéramos mantenernos en el tronco y las ramas, en lo importante y valiosos de nuestra vida ¿Cuánta energía acumularíamos para crear lo que realmente deseamos?, como el árbol se mantiene desnudo todo un invierno para crear su frondosidad de hojas, frutos y flores.

 ¿Cuántas personas y experiencias nuevas atraeríamos a nuestra vida?, como el árbol atrae hermosos pájaros que construyen en él su nido.

Si supiéramos crear el esplendor de la siguiente primavera, siendo conscientes de su caducidad, como sabe hacerlo la naturaleza, ciclo tras ciclo, sabríamos vivir disfrutando el presente, el aquí y ahora.

Te ofrezco 3 reflexiones para que te habiten:

¿Qué hojas de mi vida dejo caer este otoño?

¿Qué forma tienen mi tronco y ramas (la estructura de mi vida) cuando no hay hojas que las tapen de la vista?

Toda la energía que acumule al dejar pasar el otoño emocional por mi ¿En qué frondosa primavera deseo convertirla? (mis sueños y deseos para este año)

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