Febrero, el mes del amor

Photo by Mandy von Stahl on Unsplash

Photo by Mandy von Stahl on Unsplash

Febrero nos trae a Cupido cargado de amor romántico

Llega febrero con su gran protagonista: San Valentín, día de los enamorados. Días para reconectarnos con la pareja, existente o no, con nuestros ideales de convivencia, maternidad, compartir la vida y su camino.

Cupido nos invita a conectar con el amor incondicional, con relativizar comportamientos ajenos, ser más flexibles, generosos, amigables, en pos de vivir una historia de amor, digna de guion cinematográfico.

corazon sol (By PhotoMix Company)

Pero ¿Qué es el amor incondicional?

Cada uno de nosotros tiene su manera personalizada de sentirlo y definirlo, coincidiendo en que nos ayuda a ser mejores personas.
El amor incondicional en nuestras relaciones personales es ¿no poner condiciones?; ¿aceptar todas las condiciones ajenas?
En realidad, ninguno de los dos extremos.

Los hijos son la relación más fácil en la que expresar amor incondicional, sin embargo, los educamos y criamos, en un marco repleto de condiciones, reales o metafóricas. Que tire la primera piedra quien nunca dijo a sus hijos “(…si quieres a mamá o papá, haz esto o lo otro …)”

La calidad de nuestras relaciones interpersonales: amistad, laboral, social, de negociación, de mediación… etc, pero ante todo las relaciones románticas, nos hablan de nuestro nivel de conciencia, de conexión interna, determinado en gran en gran parte por las condiciones que ponemos a nuestra pareja y ante todo, a nuestra relación. Relaciones sometidas a la estructura de si haces o dices algo, entonces conseguirás algo mayor.

Los humanos, como seres gregarios y sociales, ponemos condiciones continuamente, forma parte de nuestra tendencia atávica de supervivencia. Aunque la calidad de nuestras relaciones está determinada, en gran parte, por la calidad de nuestras condiciones.

PALABRAS QUE TE HABITEN

Para averiguar la calidad de tus condiciones, por tanto de tus relaciones, te propongo algunas palabras para que te habiten, en forma de preguntas:
1.- ¿Cuál es mi intención profunda al poner esa condición?
2.- Con esta condición ¿Qué deseo conseguir para mí? y ¿Para mi pareja?
3.- ¿Qué aporta esta condición a nuestra relación?

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.


*