19 de marzo, Día del padre

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash

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(photo by pixabay)

El 19 de marzo, hemos acordado socialmente celebrar el día del padre, es decir, dar un reconocimiento conjunto a esta figura. Ese día parece estar pensado para que lo celebren las personas que tienen hijos.

Desde estas palabras propongo que lo celebremos todos, pues al llegar a este mundo, uno de los primeros títulos que traemos asociados es el de hijos. Sin embargo, no hemos acordado socialmente el día de celebración del hijo.

En primer lugar, sería una celebración más inclusiva, pues ahí cabemos todas las personas. Sin necesidad de asociar otras variables, como género, origen, edad, cultura…etc.

En segundo lugar porque en la actualidad, los modelos familiares  existentes conllevan tanta variedad de circunstancias, que es más complejo definir ser padre. El vínculo biológico ya no es suficiente y tampoco es la única respuesta.

Han emergido nuevos conceptos que bajo su rol, tienen tanta influencia sobre la construcción de la identidad, que no pueden obviarse, por ejemplo, el concepto: referente masculino del sistema familiar.

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(photo by Creative Commons Zero – CC0)

En cuanto a la figura del padre, en nuestra construcción interna juegan dos posturas relevantes. “El padre que tengo versus el padre que querría tener”, o dicho de otra manera, “Cómo es mi padre versus cómo me gustaría que fuera”. La distancia entre esas dos posiciones, será determinante en nuestra vida, en nuestra visión de nosotros mismos y del mundo. Si la distancia es considerablemente larga tendemos a sentir estados emocionales aflictivos, como impotencia, frustración, decepción. Si la distancia es pequeña nuestro sistema emocional se enfoca hacia la satisfacción, admiración, reconocimiento.

El dicho popular de “Si alguna vez tengo hijos yo nunca haré lo que hacía conmigo mi padre”, es una buena enseñanza cuando años después te ves a ti mismo, utilizando las mismas expresiones, creando expectativas similares, o utilizando sistemas de castigo y premio, absolutamente contrarias a las que recibiste. La paradoja está en que el índice referencial es, por supuesto, la figura de tu padre. Sigue siendo un modelo del que tiendes a acercarte o alejarte.

Tal vez, celebrar el día del padre sea una invitación –secreta- a celebrar el día del hijo. Celebrar lo mismo desde otro lugar.

PALABRAS QUE TE HABITEN

Algunas propuestas sobre las palabras que nos habitan:

HONRA.Así tenemos la oportunidad de honrar la figura paterna. Su contribución  ya fuere desde la máxima sabiduría o la máxima ignorancia.

Honrar el hijo que somos, pues los papás también hacen este juego interno del “hijo que es y el que me gustaría que fuera” a veces disimulado en la expresión “como padre sólo deseo lo mejor para ti”

RESPONSABILIDAD  sobre nuestras circunstancias. Honrar tanto al padre que tuvimos, como al padre que deseamos, pues la distancia entre ambos, fue una motivación a nuestro crecimiento personal. Esa distancia también puede ser el alimento de nuestro victimismo. Cada uno de nosotros decide el camino a seguir.

COMPRENSIÓN. Apelemos al dicho popular de que llegas a la paternidad sin libro de instrucciones. Los hijos tampoco cuentan con ese libro de instrucciones. Procurar aportar a la relación paterno-filial: amor, compasión, comprensión, respeto o simplemente tolerancia si lo anterior es difícil, ya es una aportación valiosa.

Cada uno de nosotros, desde nuestro ROL: padre, hijo o ambos, lo hacemos lo mejor que podemos o sabemos.

Aprovechemos el día del padre para honrar su figura y celebrar nuestro crecimiento personal.

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