Posturas de yoga buenas para la celulitis

Photo by kike vega on Unsplash

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Si has practicado yoga alguna vez, ya debes saber que no todas las posturas sirven para lo mismo. En ese sentido, hoy te voy a hablar de ejercicios para combatir uno de los grandes quebraderos de cabeza de las mujeres, ¡la celulitis! Para este problema en concreto existen varias posturas que te serán de gran utilidad.

Para conseguirlo, debes llevar a cabo entre tres y cuatro sesiones semanales de yoga para que surtan el efecto deseado y te olvides de la piel de naranja.

La postura del águila

Es especialmente efectiva para combatir la celulitis de tus muslos, tanto en su cara interna como en su cara externa, ya que te obliga a mantener firme la musculatura de esta zona durante el ejercicio.

Además, supone un trabajo conjunto de tu cuerpo, actuando también sobre la zona de tu vientre y eliminando la celulitis acumulada en tu abdomen. ¿Qué más se puede pedir?

La postura consiste en ponerte de pie con la mirada al frente y centrar tu mente respirando profundamente. Una vez que estés en esta posición, lleva tus manos hacia las caderas y dobla ligeramente las rodillas.

Después levanta tu pie derecho, tratando de equilibrar tu cuerpo sobre el pie izquierdo. A continuación, debes colocar tu pierna derecha detrás de tu muslo izquierdo y situar tu empeine derecho detrás del gemelo de la pierna contraria. El siguiente paso es colocar los codos cruzados frente al pecho, situando el brazo izquierdo sobre el derecho. Mantente en esta postura durante 20 segundos y repite con la otra pierna. Es un poco complicado mantener el equilibrio, pero con práctica, ¡lo conseguirás!

La postura del plano inclinado

Es ideal para reducir la grasa que se acumula por detrás de tus muslos. El proceso es el siguiente: siéntate con la espalda recta y las piernas estiradas. Después coloca tus brazos estirados a ambos lados de la cintura con las manos mirando hacia afuera.

A continuación tienes que echar tu espalda hacia atrás y dejar que sean tus manos las que aguanten el peso de tu cuerpo. En este momento tienes que ir levantando la pelvis sin doblar tu cuerpo mientras tomas aire. Tus rodillas deben estar estiradas y los pies en contacto con el suelo para dejar caer tu cabeza hacia atrás. Aguanta en esta posición mientras respiras con normalidad y después descansa y repite la postura con los dedos mirando hacia adentro.

¡Ya verás qué muslos se te quedan!

 

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