¿Cuidamos todas las partes del cuerpo de la misma manera?

Dicen que somos el conjunto total de nuestras virtudes y nuestros defectos, y que a lo largo de la vida experimentamos todo tipo de situaciones que nos hacen ser quienes somos. Eso mismo le pasa al cuerpo.

Cada parte de nuestro cuerpo se trata de una manera diferente, por eso algunas de ellas son más suaves y otras más rugosas. Para la cara o para las piernas usamos habitualmente todo tipo de productos de belleza y nos esmeramos a fondo para que luzcan en perfecto estado. Pero, ¿qué ocurre con las partes del cuerpo a las que no le prestamos tanta atención? ¿Te has parado a pensarlo alguna vez?

Nuestros talones sufren el peso constante de nuestro cuerpo día tras días, nuestros codos soportan la presión siempre que nos apoyamos en ellos y nuestras rodillas también se resienten de todas las actividades que realizamos en nuestro día a día: caminar, cargar peso, subir escaleras…

En relación a esto, ¿crees que nuestras manos, al ser una de las partes de nuestro cuerpo que más utilizamos, deberían estar más ásperas o menos suaves?

Podríamos llegar a pensar que es así, pero no es cierto. Nuestras manos, aunque las utilicemos igual o más que otras partes de nuestro cuerpo, se mantienen hidratadas constantemente.

Photo by Moose Photos on Pexels

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Pero, ¿qué podemos hacer en nuestro día a día para cuidar más y mejor esas zonas a las que le prestamos menos atención?

  1. Retoma hábitos a la hora de darte un baño

Es fundamental que aprovechemos ese momento para masajear suavemente las zonas más afectadas con ayuda de una piedra pómez fina o si no tenemos, nos podemos ayudar de una esponja para remover la piel muerta y suavizar así las zonas más ásperas.

  1. Exfolia tu piel al menos dos veces por semana

Con esto conseguirás que tu piel esté totalmente limpia y tonificada. Puedes hacerlo de forma casera o adquiriendo uno. Si optas por la primera opción puedes prepararlo en casa de estas 5 maneras diferentes:

  • Pasta de avena (efecto antiinflamatorio, calmante, suavizante) y agua
  • Harina de avena y aceite de oliva (alivia el enrojecimiento, la picazón, la hinchazón)
  • Leche de avena y azúcar
  • Aceite de oliva, azúcar y copos de avena (ideal para pieles mixtas, ya que no solo exfolia, sino que también hidrata y suaviza)
  • Leche y avena en copos con miel
  1. Mantén las zonas bien hidratadas

El uso de una crema hidratante es fundamental para mantener las distintas partes de nuestro cuerpo bien hidratadas. Lo ideal es aplicarla por la mañana y por la noche. Cuando la apliquemos tras exfoliar la piel, conseguiremos que nuestras células se regeneren, que nuestra piel esté más tonificada, más suave, con más elasticidad y con más brillo.

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