Quiero tener una vida más feliz: ¿Cómo lo consigo?

Puede que no lo sepas, pero la psicología nos enseña que la felicidad es un sentimiento que muchas veces no se tiene, sino que se aprende a tener. En la actualidad, la gente cada vez es más consciente de que no debe buscar el dinero, sino la felicidad, algo que no es tan fácil como parece, y que incluso universidades como la de Harvard estudian con mucho énfasis.

Puede parecer raro el hecho de pararse a pensar cosas como “con todo lo que tengo, y no soy feliz”. Pues bien, reconocerlo es el primer paso para lograr lo todos queremos: sonreír más a menudo. Y para ello queremos mostrarte estos hábitos que, si sigues, mejorarán considerablemente tu estado de ánimo.

felicidad

Lee libros

No tienen por qué ser los típicos libros que te obligaban a leer en el colegio, esos que todo el mundo se leía por obligación sin que le gustara. De hecho, no tienen por qué ser libros lo que leas, también pueden ser artículos sobre motivación, sobre astronomía, sobre cualquier temática que te apasione.

Este hábito te ayudará a mantener tu mente más activa, a reflexionar constantemente y a aprender de otras personas que probablemente hayan pasado por situaciones difíciles en su vida y de las que tú puedes aprender. De hecho, según muestran en esta web de citas célebres, es muy probable que te marquen sus frases y que te hagan interiorizar muchas de las situaciones que actualmente estás viviendo. El objetivo es que medites sobre aquellos aspectos de tu vida que te preocupan y que puedes mejorar para salir adelante.

Guárdate unos momentos al día para hacer cosas que te gustan

Ten un checklist de todo aquello que te gustaría hacer y que no has hecho por falta de tiempo. Posponer los planes que más nos gustan como aficiones, hacer ejercicio, pasar más tiempo con las personas a las que amamos… suelen afectar gravemente a nuestra felicidad.

En consecuencia, es indispensable que aprendas a gestionar tu tiempo para que puedas dedicar aunque sea una hora al día a hacer todo aquello que siempre retrasas por culpa de las “tareas de supervivencia”. Tú también mereces disfrutar, y es algo que no puedes volver a olvidar.

Ten objetivos que cumplir

Cuando te despiertes por la mañana, debes tener alguna meta que alcanzar, alguna tarea que tachar. Es una manera de levantarse motivado, porque sabes que tienes algo que hacer. Cuando no es así, nos solemos despertar algo perdidos, sin tener muy claro cuál será el plan del día. Y esto afecta gravemente a nuestra felicidad.

Por lo tanto, trata de marcarte objetivos la noche anterior y, si es posible, objetivos que puedas cumplir ese mismo día, de forma que además verás que vas avanzando y esto reforzará también tu confianza en ti mismo.

La regla del minuto

Hagas lo que hagas, cada hora déjalo todo para centrarte en ti mismo durante un minuto. Cierra los ojos, relájate, olvídate por completo de los problemas y los quebraderos de cabeza que tanta ansiedad te están creando, y deshazte del estrés respirando y recordando las cosas buenas que están sucediendo o que sucederán a lo largo del día.

En efecto, es un ejercicio corto de meditación que mantendrá tu calma, rellenará tu barra de felicidad y te ayudará a superar los momentos difíciles de la vida. Y si te queda algo de hueco, resérvalo para la noche antes de dormir y para el día nada más despertarte. Con tres minutos de mindfulness es más que suficiente para controlar tu estado de ánimo hacia un estilo de vida más positivo.

Estás vivo, y eso merece ser celebrado

A lo mejor te parece un tópico, pero lo cierto es que hoy has podido abrir los ojos, cosa que otros muchos no podrán hacer. Y este es un motivo para que estés alegre y contento. Además, ser agradecido con la vida y con las personas a las que aprecias (como tu pareja, jefe del trabajo, familiares o amigos) es una forma de transmitir amor a tu alrededor. Y cuando vivimos en un ambiente de amor, todo fluye mucho mejor.

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