¿Cuáles son las contracturas más comunes al correr?

Las lesiones son algo habitual en el mundo del deporte. Son pocos los deportistas que se han librado de sufrir algún tipo de dolor que les haya impedido entrenar durante un tiempo.

Sportswoman injury

Sin embargo, el cuerpo es sabio y, aunque no siempre, en ocasiones te avisa de que algo no va bien y que puedes lesionarte. Esos avisos se manifiestan, entre otras cosas, en forma de contracturas o sobrecargas que debes tener en cuenta. Si haces deporte sabes bien de lo que te estoy hablando, ¿verdad?

Las contracturas son dolorosas

Y es que es probable que si entrenas habitualmente haciendo running, alguna vez hayas notado un pinchazo en algún músculo. De repente, tienes un dolor más o menos fuerte que, casi siempre, te hace dejar de correr. Debes prestarle atención y dejar inmediatamente de correr porque, si no lo haces, puede derivar en una rotura muscular que te supondrá mucho más tiempo sin entrenar. Una contractura es una contracción del músculo en respuesta a algo que no va bien. Las contracturas son duraderas y lo ideal sería acudir al fisioterapeuta para que trate de estirar el músculo y eliminar la contractura para que el músculo vuelva a su posición normal.

Un síntoma claro de una contractura es que la zona en donde la sufres se pone dura debido a la contracción del músculo. Puedes prevenir la aparición de la contractura muscular si respetas una serie de normas. Por ejemplo, debes descansar el tiempo que tu cuerpo necesite entre los entrenamientos. También debes calentar y estirar correctamente antes y después de correr. La alimentación es un factor que influye en la aparición de contracturas. Puede ser consecuencia de la falta de algunas sustancias necesarias para el organismo, como sales minerales o potasio.

Hay tres tipos de contracturas musculares

Existen distintos tipos de contracturas musculares, aunque solo dos son habituales en el running. Por un lado, están las contracturas fisiológicas, que son aquellas que se producen como consecuencia de un sobresfuerzo. En los runners suelen afectar a los gemelos y a los cuádriceps fundamentalmente. Son las contracturas más típicas en el running.

Por otro lado, están las contracturas en defensa, que reciben ese nombre porque son una respuesta de tu cuerpo a una lesión previa. El cuerpo intenta favorecer la curación de la zona lesionada forzando el trabajo de los músculos que rodean la lesión y eso acaba provocando una contractura en esos músculos. Existe un tercer tipo de contractura, pero que no está asociada al running. Es la contractura postural, que se produce al adoptar una misma posición durante mucho tiempo.

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