Cómo poder disfrutar y aprovechar la tercera edad

Los ancianos merecen tener a lo último de sus días una gran calidad de vida y contar con los cuidados necesarios que le ofrezcan bienestar tanto físico como mental. El pequeño detalle es que en la mayoría de los casos los familiares tienen la voluntad y el deseo de atenderlos pero no cuentan con la experiencia necesaria para hacerlo correctamente.

Photo by Matthew Bennett on Unsplash

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¿Por qué contratar a una empresa para el cuidado de personas mayores?

Ofrecer cuidados geriátricos a una persona no es una tarea que se debe tomar a la ligera ya que muchas personas con la edad se pueden volver agresivas, sensibles, pierden la audición, la capacidad de moverse con agilidad y si a eso le sumas una enfermedad, se puede hacer complicada la convivencia diaria.

Incluso si antes podías dejarlo solo en casa por periodos cortos de tiempo llega un momento en que esto ya no es posible, por el contrario, necesitan vigilancia continua, siendo algo que termina afectando la rutina de todos los que le rodean.

¿Qué hacer cuando no cuentas con el tiempo ni la experiencia para cuidar a una persona a tu cargo?

Todos tienen sus obligaciones en casa y es muy poco el tiempo para dedicar al cuidado de la persona mayor y es que si no trabajas, ¿cómo mantienes a la familia?

Entonces es cuando cabe pensar en los servicios de cuidados a personas mayores en Madrid, donde se puede contar con profesionales que se han preparado para ofrecer atención adecuada y calidad de vida a ancianos, aun si padecen o no de alguna enfermedad.

¿En qué consisten los servicios que ofrecen?

Acompañamiento

El cuidador realiza las veces de acompañante de la persona mayor cuando esta necesita acudir a sus controles médicos, lo cuales son de vital importancia para que mantenga una buena esperanza de vida mientras se beneficia de los avances médicos y tecnológicos para conseguirlo.

Pero no todo son tratamientos y rutinas aburridas, ya que muchos ancianos acuden a los conocidos centros de día.

En estos lugares suelen pasar buena parte del tiempo realizando actividades que le ayuden a mantenerse saludable, tales como clases de gimnasia, yoga, rutinas de coordinación, ejercicios para la memoria y al mismo tiempo que comparten con otras personas de su misma edad. El acompañante puede mantenerse con la persona en el centro o la deja allí para después pasar por ella.

Vigilar las constantes vitales

Presión arterial, niveles de azúcar y otras que requieran de revisión constante por parte de un profesional con la capacidad de ceñirse exactamente a lo que el facultativo ha indicado, algo que no solo se trata de realizar el seguimiento, sino de detectar las posibles alertas y accionar en consecuencia.

Atención constante

Principalmente con los ancianos que están permanentemente en cama, de tal manera que se evite la aparición de escaras debido a que se mantiene en una sola posición.

La persona que cuide a los ancianos debe estar totalmente capacitado a la hora de realizar cambios posturales con frecuencia y sin generar molestias al anciano, también debe mantener su cuerpo libre de humedad producto del sudor.

Higiene personal diaria

Debe existir el hábito de aseo diario, bien sea en personas que están en cama o como las que aun puedan desplazarse a la ducha, el cuidador debe vigilar la correcta higiene bajo condiciones seguras.

Calidad de vida para el anciano dentro de su propia casa

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Nada como mantener bajo tu techo a ese familiar que necesita de cuidados especiales, lo cual es posible gracias a los servicios de cuidados de personas mayores que a su vez cuentan con un personal con titulaciones en diversos sectores vinculados la salud.

Entre los profesionales que ofrecen este servicio encontrarás enfermeros con titulación, auxiliares en enfermería, especialistas en todo lo relacionado con la geriatría, fisioterapeutas y otros que sean necesarios.

¿Te has detenido a pensar por qué la preparación profesional y la experiencia son tan importantes? Mientras más preparada y experto sea el cuidador, más fácil le será manejar los comportamientos difíciles que muchas personas mayores presentan sin razones que lo justifiquen a los ojos de los familiares o del cuidador.

Un profesional en cuidados a mayores se encuentra capacitado a la hora de identificar los síntomas de molestias, irritabilidad y descargas de ira de un anciano; los cuales vale recordar que pueden ser parte del comportamiento habitual de la persona durante su vida, pero que se ven acentuados con la vejez.

En estos casos el cuidador debe detectar que es lo que origina ese comportamiento impulsivo o agresivo valiéndose de herramientas y tácticas aprendidas que le van a permitir aplicar las medidas necesarias para trabajar tanto con la persona mayor, como los familiares, planeando la atención adecuada que minimice las situaciones de tensión e incomodidad que causan la irritabilidad al adulto mayor.

Identificar los factores que disparan el comportamiento agresivo del adulto mayor tales como el dolor, la pérdida de memoria o la falta de independencia, está dentro de las capacidades del cuidador.

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