‘Slow food’ con mucho salero

Photo by Pablo Merchán Montes on Unsplash

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Por todos es sabido que la actividad frenética se ha convertido en el pan nuestro de cada día. Y es que ahora hacerlo todo rápido y de prisa, se ha vuelto casi más importantes en sí, que si lo que se está haciendo está bien ejecutado. Así que, por el camino, vamos perdiendo precisión y calidad. Por ello, es esencial parar y mirar a ambos lados para ver dónde estamos y hacia donde vamos. Es aquí donde entra la filosofía Slow Life. Este movimiento intenta ayudarnos a saber disfrutar de cada instante y lidiar contra la fascinación por la rapidez que parece, ha inundado nuestra sociedad.

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Personalmente soy una amante de mascar y saborear cada instante y cada momento, más si cabe, ¡cuando se trata de gastronomía! Es en la alimentación donde más lógica tiene poner en práctica esta forma de ver la vida. A este movimiento se le denominó hace ya más de tres décadas como Slow Food. Se trata de comer con atención, valorando cada bocado, conociendo los ingredientes, la procedencia de los mismos, la calidad y el modo de cocinarlos. Debería de ser el abc de nuestros platos, pero, como en muchos casos como no lo es, es responsabilidad de todos recordar su importancia.

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El año pasado paseando por la mítica Plaza de España de Roma.

Una bocanada de responsabilidad social debió de sentir Carlo Petroni en el año 1986 cuando convocó una manifestación junto a la escalinata de la Plaza de España en Roma. De manera espontánea, junto a periodistas locales, organizó un banquete con comida casera, recetas locales, elaboradas pausadamente y con mucho mimo para protestar contra la apertura de locales de comida rápida en la capital italiana. Y así sin si quiera intuirlo, creo hace ya más de treinta años, el movimiento Slow Food que tantas alegrías ha dado a nuestros paladares.

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Cuando hablamos de esta filosofía, a todos nos vienen a la mente cosas como, por ejemplo, los platos típicos de nuestra región, la verdura y la fruta de las huertas de nuestro entorno, el pan artesano, la miel de la zona… Pero ¿y la sal? ¿la considerarías como parte integrante de este movimiento? Pues os tengo que decir que sí lo es, y es que no todas las sales son iguales, ni remotamente. Nuestro país atesora un tesoro gastronómico único, es la sal de Salinas de Añana.

¿Sabíais que esta sal quizás sea la mejor del mundo?

La sal es extraída de forma natural del Valle Salado de Añana, se encuentra en un rincón de Álava con mucho encanto. Los ingredientes principales de este producto gourmet son el tiempo, el mimo y la dedicación con la que se elabora. No solo es totalmente artesanal y es de gran calidad, sino que además está libre de cualquier tipo de contaminación (recientemente algunos estudios señalaron que la sal marina podría estar contaminada de micro partículas de plástico procedente de basura que se vierte a los océanos).

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Fotograma de cuando realicé un reportaje en el Valle Salado.

Pero, ¿por qué es más natural que otras? Porque emana de forma natural desde unos depósitos de sal que están bajo la tierra de Salinas de Añana desde hace 200 millones de años, cuando todo este rincón de Álava estaba cubierto de mar. Una sal de gran calidad, libre de cualquier contaminación, que poco a poco va emanando de su manantial. El agua que brota de forma espontánea, se deja reposar en estas heras de madera; el tiempo y el sol harán el resto. Después son los salineros y salineras los encargados de extraerla de manera totalmente artesanal.

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Fotograma de cuando realicé un reportaje en el Valle Salado.

Por todo ello, es una sal de alta calidad, que ya fue valoraba en el siglo XIX. En el año 1851 presentaron este gran producto en la Exposición Universal de Londres. De la capital londinense los salineros de Salinas de Añana salieron premiados con una mención honorífica y una medalla de bronce, por su alta calidad y porque esta sal es más sana que otras, ya que tiene un equilibrio natural de minerales y es rica en oligoelementos. Además, eleva el sabor de los alimentos más que otras, lo que hace que podamos utilizar menos cantidad.

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Es por eso que chefs de talla mundial, reconocidos con 20 estrellas Michelin, la utilizan y la avalan. Se encuentra en los fogones de Martín Berasategi, Joan Roca, Pedro Subijana, Eneko Atxa, Andoni Luis Aduriz, Diego Guerrero, Dani García, Francis Paniego y Patxi Eceiza, entre otros. Ellos, apoyan y recomiendan su uso.

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Fotograma de cuando realicé un reportaje en el Valle Salado.

Un plan perfecto puede ser acercarse al Valle Salado a conocer todos su secretos. Este lugar es todo un espectáculo. Se trata de un paisaje único compuesto por cientos de plataformas de evaporación de la sal construidas en piedra, madera y arcilla y un sistema de canales que reparten a lo largo de todo la extensión del territorio la salmuera.

Aquí os dejo los tipo de sal que producen, auténticos tesoros culinarios.

En el Valle Salado se producen 4 tipos de sal:

SAL MINERAL DE MANANTIAL

Cristales de sal de gran pureza gracias al origen y la evaporación natural de la materia prima. La salmuera emerge de filones subterráneos de sal sólida con más de 200 millones de años de antigüedad. Rica en minerales y oligoelementos, está reco- mendada para potenciar el sabor de todo tipo de alimentos.

ESCAMAS DE FLOR DE SAL

Láminas de crujiente textura que se forman sobre la superficie de las eras al evaporarse la salmuera. Cosechadas a mano antes de caer al fondo. Especialmente indicadas para dar un toque final de lujo a carnes y pescados.

SAL LÍQUIDA DE MANANTIAL

Oro líquido que brota de los manantiales. Los salineros la concentran de forma natural hasta alcanzar los 280 gramos de sal por litro. Ayuda a cuidar tu salud porque se necesita una menor cantidad de sal. Especial para aliñar ensaladas y pulverizar carnes y pescados antes de cocinarlos.

CHUZO DE SAL

Fina estalactita de sal, de gran pureza y calidad, formada por las filtraciones de salmuera en las eras, entramados y canales. Rayado sobre platos finalizados proporciona una sal fina que se disuelve de forma rápida en la boca.

 

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Escultura de una salinera del Valle Salado.

 

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