El sol, un aliado más para nuestra salud

Photo by Leon Biss on Unsplash

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Estas últimas semanas estamos disfrutando de un veranillo invernal de los más poco habitual, aunque no sea muy beneficioso para el Medio Ambiente, estos días seguro que, como yo, os habéis notado más alegres y con más energía para afrontar el día a día. Y es que, al hacer más calor, todos hemos salido más a la calle y hemos disfrutado de más horas de luz solar. Algo poco habitual en estos meses de invierno. Esto me ha hecho querer indagar sobre los efectos de los rayos del sol sobre nuestra salud. Y aunque no hay que olvidar que tenemos que protegernos del astro rey para que nuestra piel y ojos no se vean dañados, huir del sol tampoco es la solución.

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Antiguamente era habitual que los médicos recetasen baños de sol para la salud. Muchas viviendas tenían incluso patios habilitados para tomar el sol sin salir de casa. En una sociedad sin suplementos vitamínicos, ni antibióticos, nuestro querido astro rey era una de las medicinas más efectivas y habituales. Y es que un baño de sol nos sube el ánimo casi de inmediato. La falta de luz solar, por el contrario, nos entristece, tanto es así que hay personas que sufren la llamada depresión de invierno. Todos hemos escuchado alguna vez hablar de la falta de luz de los países nórdicos y como eso convierte a esta zona del planeta en una con mayor número de suicidios.

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Aunque aquí estamos lejos de llegar a esos niveles, si es verdad que en las últimas décadas y gracias al gran invento de Edison, nos estamos convirtiendo en “seres de interior”. Si nos ponemos a contar las horas semanales que pasamos recibiendo luz solar, nos sobran dedos en una mano. Y por desgracia, la luz artificial, aunque nos sea muy útil, no tiene ni remotamente los beneficios de nuestro querido sol. La lista de sus propiedades es enorme. No en vano, sin el sol no habría vida. Así que no es de extrañar que lo necesitemos tanto. Eso sí, aunque los beneficios sean muchos, como todos ya sabemos, en exceso es muy perjudicial para nuestra piel. La clave está, como todo, en la moderación.

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Uno de los beneficios del que todos alguna vez hemos oído hablar, es que ayuda a crear vitamina D. De hecho, es la única vitamina que se crea en la piel. Es muy importante para nuestros huesos, porque ayuda a fijar el calcio. Ayuda a ahuyentar la tan temida osteoporosis. Y a pesar de encontrarnos en un país con altas dosis de luz solar, una gran parte de la población tiene carencia de esta importante vitamina. Por eso, los médicos nos recetan quince minutos al día de sol. Además, después de un ratito al sol, nos sentimos con más energía y creemos que podemos con todo. Y es así en parte porque refuerza nuestro sistema inmunológico, ya que ayuda a nuestras defensas.

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Uno de los grandes problemas del sol en la piel son las temidas quemaduras, que si son recurrentes pueden incluso a desarrollar cáncer de piel, también nos puede dar alergias, reacción…. Hay que tomarlo con mesura. Pero, por el contrario, puede ayudar en algunas afecciones de la piel. Qué bonita la tenemos en verano, cuando se secan todos los granitos. Sobre todo, en esos años tan complicados como son los de la adolescencia. También ayuda a cicatrizar las marcas de la psoriasis. Otro beneficio que, seguro que a muchas mamis interesa, los niños que los primeros meses de vida han sido expuesto a luz solar, tienes más probabilidades de ser más altos. ¡Pero con mucho cuidado! Que la piel de los más peques es muy sensible.

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Más beneficios; al dilatarse las arterias disminuye la cantidad de sangre concentrada en los órganos. Lo que hace que nos baje la presión arterial. También regula la producción de melatonina, hormona que ayuda a definir los ciclos de sueño. Algunos incluso aseguran que ayuda a adelgazar. Pero lo más importante, ¡el sol nos hace felices! Qué bien nos sentimos cuando nos entra el solecillos por los ojos ¿a que si?

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