El poder de la naturaleza en los más pequeños

 

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foto: Pixabay

Estamos ya inmersos en el verano. Tenemos muchas horas para el ocio, y además el buen tiempo nos acompaña. No hay mejor época del año para hacer vida al aire libre con los más peques de la casa. ¡Cómo les divierte! Y qué bien lo pasamos los adultos viendo sus risotadas cuando les sorprende una ola inesperada en la playa, se quedan maravillados con el pico de una montaña a lo lejos o descubren lo que es cruzar un riachuelo piedra a piedra. Todos y cada uno de los niños sienten amor a primera vista por la naturaleza y los animales.

Su primer día en la playa. Descubriendo lo fascinante que es la arena.

Su primer día en la playa. Descubriendo lo fascinante que es la arena.

Y es que al parecer, desde que nacemos, sabemos de manera instintiva lo reconstituyente que es la naturaleza para los nosotros. Aunque a veces a lo largo de la vida lo vayamos olvidando, los humanos, como criaturas de la tierra que somos, necesitamos de la naturaleza de la misma manera que lo sabíamos que necesitábamos en la infancia.

Por desgracia, hoy día en ocasiones las experiencias en medios naturales con los peques resultan complicadas de programar, vivimos en un entorno que no favorece el contacto con la naturaleza. Cuando leí hace años que algunos niños de Estados Unidos pensaban que la leche provenía de los bricks, casi me desmallo del susto. Pensé, ¿cómo es posible que no hayan visto nunca una vaca? Ahora que soy madre me doy cuenta lo complicado que puede resultar a veces llevar a los peques a un entorno natural. Pero tenemos que hacer todo lo posible para que así sea. Después de un día en el campo o en la playa vuelven sucios y cansados, pero volvemos a casa sabiendo que es un agotamiento de los sanos.

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Foto: Pixabay

Me ha sorprendido saber que la falta de contacto de los niños con el entorno natural tiene ya hasta nombre, se trata del ‘Trastorno por déficit de Naturaleza’. Sus consecuencias pueden acarrear problemas de salud como obesidad, estrés, trastornos de aprendizaje, hiperactividad, fatiga crónica o depresión, entre otros síntomas. Una larga lista que realmente asusta. Exponiéndoles a la naturaleza no solo evitas todos estos males, sino que también aportas beneficios, como mejor salud mental en la edad adulta.

Los expertos también nos cuentan que la falta de contacto con lo natural puede hacer que nuestros hijos se vuelvan ansiosos y miedosos con el entorno, ya que los niños de ciudad están acostumbrados a que el lugar donde juegan se amolde a ellos, cosa que en el campo se vuelve algo complicado. No hay mesas, ni sillas con cojines, ni sitios mullidos donde tumbarse, tampoco aseos, ni agua corriente…

Por otro lado, el contacto con la naturaleza es muy educativo. Un día en el campo es como un curso intensivo de botánica, zoología, geología, geografía y un montón de disciplinas más. Para aprender que es una desembocadura de un río qué mejor que verlo en persona ¿verdad? o que es mejor, ¿que te expliquen a través de un libro que son las moras? o ir a recogerlas, tocarlas, sentirlas e incluso probarlas desde la mata. Los libros son imprescindibles, claro está, pero en algunas ocasiones pienso que son complementarios.

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Con nuestra perrita Sorgin.

El mundo animal merece un capítulo aparte

¿Quién no ha visto a algún niño sentir fascinación por todos los perros que se le cruzan por el camino? Es increíble la curiosidad y cariño que sienten por ellos. Si tienen la suerte de compartir la infancia con alguna mascota, los beneficios se muchos. Según un estudio de la Fundación Affinity, para uno de cada dos niños (46%) el animal es percibido como la principal fuente de apoyo emocional después de los padres.

Además, según este mismo estudio, el primer concepto que asocia la mayoría de los niños, en cuanto a la relación con su mascota, es el de “cuidar”, también se destacan los de “jugar” y “alimentar”. De esta manera, el estudio subraya los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los pequeños.

Motivos sobran para llevar a los niños a la naturaleza, sea campo o montaña y dejarles tener contacto (con responsabilidad y cuidado) con los animales. ¡Y el verano es la época perfecta!

¡Felices vacaciones!

 

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