A vueltas con el cambio de hora

¿Os habéis acordado u os ha pillado por sorpresa como a mí el cambio de horario? Soy de esas personas que incluso habiendo visto el día anterior en los informativos que ya llega el horario de invierno y lo anuncien a bombo y platillo, la mañana siguiente vuelvo a preguntarme por qué el reloj de la cocina no coincide con el del móvil. Y entonces alguien me recuerda que ya ha llegado el célebre cambio de hora. Reconozco que no tengo el calendario interno muy afinado. Tampoco me gusten en exceso las rutinas horarias. Sí veo necesario tener un orden, pero tampoco ser esclavos del reloj, me guío más por lo que el cuerpo me pide (siempre que la agenda me lo permita). Para la filosofía slow escuchar al cuerpo y a la mente es prioritario. No obstante, vivimos en una sociedad regida por reglas y esas reglas implican horarios y por tanto un reloj, y dos veces al año su oportuno cambio de agujas.

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La pasada noche del sábado del 24 de octubre a las tres de la madrugada pasaron a ser las dos. Aunque se ha hablado en innumerables ocasiones de la posibilidad de no cambiar el horario por lo que afecta a nuestra salud y a nuestros biorritmos, finalmente nunca llega a materializarse. Y ya estamos un año más a vueltas con el reloj.

Lo bueno del cambio de invierno es que es el menos nos afecta. Algunas personas lo pasan peor que otras. Mientras que esté este cambio entre nosotros, hay algunas cosas que podemos hacer que van bien para sentirnos mejor. Algunas quizás no muy conocidas, como por ejemplo:

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Más horas de luz solar

Se habla mucho en los últimos años de lo que nos perjudica el sol en la piel, pero se habla poco de lo beneficioso que es para la salud. Sobre todo, en épocas de frío. La falta de luz fue uno de los grandes males de los pequeños durante el confinamiento, la falta de aire y luz natural. Es importantísimo en la época de crecimiento. Para el asunto que nos ocupa, es primordial la luz solar, ya que así nuestro cuerpo se va adaptando al ritmo circadiano y cuando llega la noche es más probable que nos entren ganas de dormir. Yo soy una fan de la luz solar (en verano con protección) y de pasar tiempo al aire libre, mejor en lugares naturales, se evitan muchos males.

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Slow Life con Oihana – Bocos (Burgos)

 

El ejercicio, un fiel aliado.

Siempre es bueno hacer ejercicio, pero según algunos expertos hacer deporte en estos momentos de cambio de horario es beneficioso, ya que ayuda a estimular los ritmos cerebrales, por lo que segregamos más serotonina y así podemos descansar mejor a la noche.

Anticiparnos al cambio

A esto ya quizás hemos llegado un poco tarde, habrá que anotarlo para el siguiente cambio de hora. Un ejemplo sería ir adelantando unos minutos progresivamente el reloj la semana anterior. Lo mismo podemos hacer con nuestro horario de sueño, unos 15-20 minutos al día de manera que el día del cambio nos afecte menos.

Cuidar los hábitos de sueño

Estos consejos valen para todos los días del año y nos son muy conocidos, no obstante, ahora valen más que nunca; evitar la luz de los aparatos electrónicos como los móviles y los ordenadores y la televisión. Dormir en un ambiente relajado, que haya siendo bien ventilado y con una oscuridad adecuada.

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