La guía definitiva para practicar yoga en casa sin ser yogi

Photo by Form on Unsplash

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Confiésalo: durante el confinamiento has probado practicar yoga en casa. Y no te ha importado que jamás en tu vida te hayas tocado los pies, el yoga es para todos los cuerpos, dicen. Total que no salido como esperabas y te ha costado ver la conexión mente-cuerpo de la que tanto alardean los yogis.

Ha sido raro, ha sido complicado y sobretodo, ha sido frustrante. Es posible que pese a todo esto, en un intento de mantener una vida activa (y hacerte una foto marcándote un sirsasana para Instagram) hayas decidido seguir con tu práctica en casa del yoga. Puede que prefieras empezar así para valorar más adelante ir a un centro de yoga a dejarte la pasta.

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Dos mujeres en sirsasana por Elly Fairytale a través de Pexels

Bueno, pues te confieso que yo he pasado por eso. Y no pasa nada, es perfectamente normal. En mi caso, me di por vencida y al final acabé asistiendo a un centro de yoga profesional y maravilloso.

Así que en este confinamiento he podido volver a revisar cómo estaba practicando el yoga en casa y he creado una pequeña guía que creo que puede ayudarte. ¡Vamos allá!

1. Creando el espacio perfecto

Lo primero que tienes que hacer es crear un espacio adecuado. Para practicar yoga, puedes utilizar una habitación espaciosa, el salón de tu casa o el garaje. En definitiva, un lugar que cumpla los siguientes requisitos:

  • Espacio para moverte en los 4 ejes con total libertad: durante la práctica te moverás de lado a lado, rodarás de adelante hacia atrás o estirarás más allá de tu mat (lo que viene siendo la esterilla). Tenlo en cuenta.
  • Capacidad de aislarte mediante una puerta o ventanas: durante la práctica es importante sentirte tranquilo o tranquila en tu espacio. Que nada te perturbe. Desactiva notificaciones, teléfonos y pídele a tu pareja que sobreviva sin ti durante 1 hora (y si puede entretener al gato, mejor).
  • Un altar: vale suena super raro. Pero un altar no es nada más que un espacio (puede ser una mesita o una cómoda) donde poner objetos que te ayuden a relajarte y desconectar. Pueden ser mandalas, velas, incienso, fotografías o cartas del tarot. Lo que prefieras. Es importante que lo tengas cerca mientras practicas ya que se convertirá en tu referencia para relajarte.
  • Cortinas: si en tu habitación tienes la opción de bajar la luminosidad, te lo recomiendo. Echa las cortinas y crearás un espacio mucho más acogedor. Puedes usar lámparas tenues o velas para iluminarte.
Un altar puede ser muy sencillo · Foto por Elly Fairytale vía Pexels.com

Un altar puede ser muy sencillo · Foto por Elly Fairytale vía Pexels

2. Consigue los materiales adecuados

Realmente para practicar yoga no necesitas más que tu cuerpo. Puedes practicar yoga desnuda o desnudo (¡lo cual recomiendo mucho!) con una toalla en el suelo. Pero esto es solamente asequible para aquellos que no necesitan accesorios porque tienen mucha práctica.

La mayoría de los mortales necesitaremos:

  • Mat o esterilla antideslizante: Déjate la pasta y no compres la típica esterilla cutre de 15€ porque en el primer perro boca abajo se te resbalarán las manos. Asegúrate que es antideslizante por ambas caras. Oye, que igual por 30€ encuentras una decente. Además la podrás aprovechar durante años para otros ejercicios.
  • Tacos: hasta que llegues al suelo pueden pasar años. Los tacos sirven para dar altura en las asanas que implican una flexibilidad alta. Cuestan unos 5€.
  • Cintas: de la misma manera, es posible que necesites cinta para llegarte a los pies o subir más fácilmente las piernas. En todo caso tampoco es una inversión muy cara, quizás con otro 5 euretes tienes una decente.
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Tú de aquí a 5 años como mínimo. Hasta entonces, cintas. Foto de Cliff Booth vía Pexels.

 

  • Banco de inversiones: si tienes lesiones cervicales tienes dos opciones para realizar tus invertidas (asanas con la cabeza por debajo del corazón, como el sirsasana):
    • Partirte el cuello y quedarte tetrapléjico o tetrapléjica.
    • Gastarte 120 pavos en un Feetup®. Se trata de un banco específico para inversiones para personas que tienen problemas cervicales. No me gusta hacer publicidad, pero es que es una inversión muy buena. Yo lo tengo y… dear God! vale la pena (y la pela).
  • Ropa cómoda de algodón: es una tontería, pero mucha gente no sabe que la lycra resbala las manos. En algunas asanas necesitarás apoyarte sobre tus piernas o agarrarlas, por eso, usa ropa de algodón preferiblemente. O directamente hazlo sin ropa baby ;)

3. Planea tu práctica correctamente

El yoga va más allá de las asanas. El yoga persigue el objetivo de unir cuerpo y mente. De hecho, el yoga consta de 8 etapas y para cumplirlas todas necesitaríamos, literalmente, toda la vida. Por eso, el yoga occidentalizado suele constar solamente de 3 etapas, una de las cuales (la más conocida) es Asana.

Normalmente en un buen centro de yoga la práctica dedicada a las posturas o asanas representa solamente una parte de la sesión. Te explico estas 3 fases de una sesión de yoga y te doy recursos para cada una de ellas.

Meditación

Dedica unos 15 minutos a meditar, como mínimo. En esta etapa calmarás tu mente y la prepararás para las siguientes fases. Si nunca has meditado antes o no tienes mucha práctica, tienes varios recursos disponibles:

  • Youtube: prueba buscando meditaciones gratuitas en youtube. Hay muchas y pueden servirte para tomar contacto con este hábito, del que te volverás rápidamente adicta/o debido a los grandes beneficios que aporta.
  • App Petit BamBou: Es una aplicación de pago centrada en las meditaciones. Lo que me gusta de esta app es que incluye itinerarios para ir avanzando en la meditación. La he probado y la verdad es que me gusta bastante.
  • Sonidos naturales de fondo: si ya practicas meditación guiada desde hace un tiempo, puedes aventurarte a practicar solo/a usando sonidos de la naturaleza de fondo, como los sonidos del bosque, del mar o de un río. Esto mitigará los sonidos ambientales como el niño de tu vecino llorando o el perro ladrando.

Asanas

Son las posturas en sí, yo suelo hacer entre 30m y una hora, depende del día. Para coger ideas en el mundo de las asanas tienes también muchos recursos:

  • Youtube: existen cantidad de canales de yoga con videos para practicar asanas, siendo quizás el más famoso el de la yogi Xuan Lan.
  • Plataformas de pago: tienes varias opciones de pago también, la más conocida por mí es Gaia (antiguamente se llamaba Aomm.tv). En esta plataforma además tienes meditaciones, series completas y muchos contenidos relacionados con el yoga y el bienestar. Esta fue la plataforma que probé yo inicialmente. Son videos de mucha calidad y bien editados, con lo cual te la recomiendo.
  • Yoga libre: puedes practicar tus asanas de forma libre cuando ya conozcas las posturas más básicas. Es cuestión de práctica y de aprender a enlazar de forma armónica el movimiento para que sea suave y guarde alguna relación. Sinceramente, es una opción que a mí me encanta. Me permite profundizar y extender mi meditación, ya que no tengo que estar pendiente de la profe. Para practicar yoga libre puedes ponerte música de fondo, yo te recomiendo buscar en Youtube videos con música india a base de flautas, gongs, cuencos… No te recomiendo usar música comercial o que tenga un ritmo más animado que el “Imagine” de los Beatles. Al menos a mí me rompe bastante la atmósfera.

No te creas que todas las asanas son cuestión de flexibilidad o que van a ser una balsa de aceite. Algunas asanas pueden ser muy dinámicas e implicar movimiento constante, en un ejercicio cardiovascular. Sería el caso de los conocidos Saludos al sol, que suelen ser las asanas que hacemos en primer lugar para calentar el cuerpo. Otras van a implicar que desarrolles tu musculatura a base de bien y otras van a permitirte avanzar en el equilibrio y la propiocepción.

Relajación o Shavasana

En este punto, ya llevarás entre 1h y 1h 30m practicando yoga. Tu mente estará calmada y tu cuerpo estará tonificado. Llevas todo este rato preparando el verdadero objetivo de una sesión de yoga: la relajación.

Túmbate en la esterilla, abrígate y usa un cojín para la cabeza y otro para las rodillas. Extiende tus manos, abre ligeramente tus pies y disfruta. Shava significa cadáver y Asana postura. Y no me extraña, porque vas a estar tan a gusto que vas a pensar que podrías morirte en ese momento siendo feliz.

¿Dónde puedes encontrar relajaciones que te acompañen en Shavasana? Pues muchas de las fuentes donde encontrar meditaciones que te he presentado antes pueden servirte para Shavasana, ya que no deja de ser una meditación.

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Al acabar tu sesión

Serás otra persona: más tranquila, más alineada y más saludable. No te extrañarás que los yogis vivan 100 años.

¿Te ha gustado esta guía? ¿Pondrás en práctica alguna de las recomendaciones? ¿Has probado alguna herramienta que no nombro en el post?

Foto de: Theformfitness via Pexels
2 comentarios sobre:
“La guía definitiva para practicar yoga en casa sin ser yogi”
  • ¡Qué buen artículo! Confieso que yo también he sido de las que durante la cuarentena me he lanzado al yoga y pilates. Quizás porque con el primero tengo algo más de dominio, ha sido más fácil motivarme a practicarlo en casa. En mi caso, tampoco me considero tan experta como para hacer sesiones de yoga a mi aire (ya llegará!), por eso siempre recurro a algún vídeo por internet que me ayude a secuenciar las posturas y a darle un poco de estructura a la práctica. Recientemente descubrí un canal en Youtube que de una chica que se llama Malova Elena y que me ha salvado la vida. Tiene muchísimos vídeos de yoga organizados por temáticas: principiantes, relajación, de pie, etc. Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo en que el yoga traspasa el plano físico y, aunque a veces lo olvidamos o le quitamos importancia, crear un entorno amable para su práctica es fundamental. A mí me ayuda, si lo práctico por la mañana, bajar un poquito las persianas. Si es por la tarde, adoro apagar las luces (o poner alguna que esté más alejada de la habitación) y encender velas. Llámale sugestión, pero a mí me funciona mucho 

    • Hola Adriana! Muchas gracias por tu comentario :) Como bien dices, a veces pasa desapercibido el plano mental en la práctica de yoga, sobretodo cuando lo hacemos en plan DIY. Sin embargo, en mi opinión, es donde radica su potencia terapéutica, dado que una mente en tensión provoca un cuerpo en tensión. Ahora que me mencionas el canal de Malova Elena, recuerdo que lo seguí durante un tiempo. Aunque en mi caso, fue cuando practicaba más Pilates que yoga. Tiene muchísimos videos y se nota que es muy experta. ¡Muchas gracias por tu aportación! Que tengas un feliz día :D

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