Cómo ser más feliz a través de la meditación

Photo by Simon Migaj on Unsplash

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En este artículo no vamos a contar nada nuevo, pero para el que nunca se haya adentrado en el fascinante mundo de la meditación, será una gran oportunidad para conocerla y adentrarse un poco más en ella.

La meditación viene de muchos siglos atrás, concretamente de culturas orientales milenarias que crearon una serie de técnicas y que poco a poco se fueron puliendo hasta tal y como las conocemos hoy en día. Unas técnicas que refuerzan nuestro estado de ánimo, y en consecuencia, nuestra salud y felicidad.

Pueden ser muchas las razones por las que quieras empezar a meditar: para aliviar tu estrés, para aumentar tu productividad, como ayuda para motivarte, para aprender a concentrarte o para liberar tu mente de cientos de pensamientos tóxicos del día a día.

Sin embargo, meditar puede ser frustrante para muchas personas, sobre todo cuando empiezas en esta disciplina, ya que va mucho más allá de sentarse sin más. Es más, la gente que no sigue las pautas que suelen recomendar los psicólogos o los eruditos en la materia, suelen sentirse frustrados y acaban abandonando a las primeras de cambio. Así que el objetivo de este artículo es darte una serie de consejos que, aunque no sean los más especializados, te ayudarán a que quieras seguir meditado.

Consejos para meditar y no fallar en el intento

  • Practica en un sitio en calma, en una zona que no te cree distracciones. Si no puede ser en el comedor de tu casa porque tienes hijos que crean mucho alboroto, busca un jardín, una playa u otra parte que te transmita una sensación de relajación y desconexión de la vida cotidiana.
  • Olvídate de posturas incómodas. Eso de cruzar las piernas no es para todos. De hecho, para meditar es aconsejable que te sientes en un sofá lo más cómodo posible, que tengas una postura adecuada para evitar dolores de espalda y que no fuerces ninguna parte del cuerpo, sobre todo las extremidades, porque el objetivo es que te sientas relajado.
  • Utiliza ropa con la que te sientas a gusto. Como es muy importante que estés en un ambiente cómodo, ese ambiente empieza por ti mismo. Utiliza ropa de deporte que no te apriete, camisetas holgadas y olvídate de abalorios innecesarios como pendientes, diademas que te aprieten o calzados incómodos.
  • Focaliza tu mirada en algo que tengas en frente. Otra opción es que cierres los ojos y pongas toda tu atención en tu propia respiración. Para comenzar es lo más sencillo, y más adelante podrás ir probando otras técnicas más complicadas.
  • Uno de los principios del mindfulness es no forzar la mente a evitar tener pensamientos que te disgusten. Es decir, mientras estás meditando, te aparecerán pensamientos relacionados con tus últimas discusiones, con preocupaciones y quebraderos de cabeza, te cuestionarás si eres capaz de aguantar meditando, etc. Es algo totalmente humano, así que lo primero que tienes que hacer es asimilarlos.
  • Continuando con el punto anterior, se dice que una de las ventajas de la meditación es que se trabaja en aceptar todo aquello que pasa por nuestra mente, así como los sentimientos que producen en nosotros mismos. Esto es lo que se conoce como mindfulness, en la que no emitimos ningún juicio de valor respecto a cómo nos sentimos. Por lo tanto, déjalos pasar y enfócate de nuevo en tu respiración.

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