Está comprobado: viajar es muy beneficioso para tu salud

fuerteventura

Es así de sencillo. Viajar no solo es una de las experiencias más gratificantes que se pueden llevar a cabo. Además es tremendamente saludable. Y no se trata de hacer una afirmación grandilocuente para un llamativo titular de prensa. Es algo que han comprobado numerosos científicos de diversas universidades norteamericanas y europeas.

Todos esos estudios nos hablan de los beneficios para la salud y la mente que provoca viajar. Pero no únicamente el viaje en sí mismo, también los momentos previos de prepararlo, soñar con él o reservar nuestros alojamientos y excursiones. E incluso los efectos beneficiosos se prolongan en el tiempo, al igual que los más gratos recuerdos de un viaje se quedan en nuestra memoria de forma indeleble.

Así que hay que viajar. Y no se debe pensar que estamos hablando de largos desplazamientos a la otra punta del mundo. También escapadas cortas y relativamente cercanas pueden ser extraordinariamente buenas para nuestra salud cardiovascular, el bienestar emocional y para hacer imprescindibles curas del estrés que nos amenaza de forma cotidiana.

Viajar el secreto de la felicidad

Más allá de los sesudos estudios científicos y médicos, las continuas encuestas a turistas y viajeros, a gente corriente, dan un dato definitivo sobre los beneficios de viajar. Absolutamente todo el mundo consultado coloca sus experiencias viajeras entre los momentos más felices de su vida, a veces incluso por delante de acontecimientos como su matrimonio o un cambio de trabajo. Y por supuesto, muy por encima de la simple compra de bienes materiales.

Y la verdad es que muchos de los encuestados dan esa respuesta sin que se trate de viajeros consumados que vuelan hasta paraísos remotos. La inmensa mayoría de ellos se refieren a escapadas muy próximas, sin salir por España.

Hay algunos que hablan de un viaje a Madrid descubriendo sus alrededores cargados de historia como el Palacio de Aranjuez o el Monasterio del Escorial. Otros recuerdan un viaje relámpago pero de los más placentero a la Costa del Sol. Y hay quien considera que los paraísos terrenales donde hallar la felicidad se encuentran sin salir del país, por ejemplo en las asalvajadas playas de Fuerteventura.

Sinónimo de desarrollo cerebral

Los neurólogos saben que nuestro cerebro puede estar en continuo desarrollo, pero eso requiere que lo pongamos a prueba de forma constante. Debemos estimularlo y para ello no hay nada mejor que exponerlo a situaciones nuevas, variar los lugares donde nos encontramos y de alguna forma buscar desafíos que nos hagan salir de la cotidianeidad.

Cosas nuevas, sitios diferentes y retarse a uno mismo para salir de la rutina. Tres características que ha de tener todo viaje. Casi cualquier escapada que hagamos a una ciudad nueva o un largo paseo por unos paisajes desconocidos tiene esos ingredientes. Podríamos dar muchos ejemplos, pero os proponemos navegar como algo prototípico de estas sensaciones.

Navegar, ¿dónde? Por la costa de Lanzarote, llegando hasta la Isla Graciosa, uno de los pocos territorios de Europa en los que todavía no ha llegado el asfalto. Y si alguno sufre de mareos o teme navegar, lo primero que le diríamos es que embarcar ya se convierte en una parte importante del viaje al ser el gran reto. Y si aún así, no se atreve, puede activar también su cerebro en tierra firme adentrándose en una excursión por los siempre impactantes y sugerentes paisajes volcánicos de Timanfaya.

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Quien mueve las piernas, mueve el corazón

El cerebro no es el único órgano que gana en salud durante un viaje. Otro que sale muy beneficiado es el corazón. Para muchas personas, el periodo de vacaciones es la época del año en que más ejercicio se hace. Y no nos referimos solo a actividades de aventura. Para hacer ejercicio no hay que ascender grandes cumbres ni remar en kayak. Basta con dar buenos paseos.

Unos paseos en los que por supuesto hay que aprovechar para descubrir esos destinos a los que hemos viajado. ¿Puede haber mejor forma que ponerse en forma que caminando por las calles de la judería entorno a la Mezquita de Córdoba o redescubriendo el patrimonio que atesora el Madrid de los Austrias?

Exotismo y autoestima

Cuando se hace un viaje a sitios diferentes al nuestro en realidad nos estamos atreviendo a conocer lo que nos distingue. Sin duda, nos supone un esfuerzo reconocer otras culturas, oír otras lenguas y descubrir unas costumbres distintas a las nuestras. Y eso a veces lo tenemos a la vuelta de la esquina.

No se hace necesario hacer fatigosos viajes a la Polinesia o al Amazonas. Lo diferente pueden ofrecerlo nuestros vecinos. Por ejemplo, una excursión a Gibraltar supone atravesar fronteras y ver qué nos unen muchas cosas con las habitantes de la colonia británica, pero también hay otras muchas que nos diferencian.

Y mucho más evidente es hacer una excursión hasta Tánger en Marruecos. Ese mismo estrecho de Gibraltar supone un salto a otro continente, a otras tradiciones, a otra indumentaria, a otra religión… Una experiencia sin duda cargada de exotismo que nos enriquece y que nos carga de autoestima al sorprendernos a nosotros mismos descubriendo ese mundo tan próximo y tan lejano al mismo tiempo.

Adiós al estrés

Lo cierto es que desde hace décadas se sabe que las vacaciones son absolutamente necesarias. Es el momento de descansar y sobre todo de desconectar de los problemas. Y sin duda alguna, uno de los grandes problemas de nuestro ajetreado día a día laboral es el estrés al que todos estamos sometidos. A veces incluso sin darnos cuenta de ello.

Hay que tomarse vacaciones para disminuir ese estrés. Pero no basta con eso, es mucho mejor alejarse de nuestro lugar de residencia. Es decir, irnos de viaje a otro lugar. Viajar es la mejor terapia para combatir el estrés.

La gran pregunta es: ¿dónde? Pues para todo aquel que no sepa donde hacerse esta saludable cura, no se nos ocurre lugar más desestresante que Sevilla, y mucho mejor si se disfrutar desde las mismas aguas del Guadalquivir haciendo un crucero fluvial.

Pero tal vez tú, lector, seas sevillano, y precisamente desees salir de tu ciudad. No te preocupes también te podemos dar un buen destino antiestrés: Gran Canaria. Allí podrás desconectar por completo descubriendo los paisajes más indómitos de la isla circulando en un boogie o navegando en un catamarán por su costa sur.

¿Qué te parece?

¡Cuídate y viaja!

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