¿Cómo cambia la piel de cara al invierno? 5 consejos para protegerla

piel sensible invierno

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Durante la temporada de invierno es normal comenzar a sentir sequedad, enrojecimiento y rigidez en la piel. Esto ocurre como consecuencia de las bajas temperaturas, la humedad y el viento.

Las zonas más afectadas por este cambio climático suelen ser: los labios, las mejillas, el cuello y las manos. En vista de esto, es necesario que sigas ciertas rutinas de cuidado e hidratación para evitar posibles daños.

Aquí te contaré la razón científica por la que tu piel se vuelve más sensible en invierno y cómo puedes protegerla durante esta época del año.

¿Por qué se reseca tu piel en invierno?

¿Por qué en invierno se reseca tanto la piel, si la exposición a los rayos UV es más baja que en verano? La respuesta a esta interrogante tiene que ver con la filagrina, una proteína que ayuda a crear una barrera en la piel y la protege de los daños ambientales.

Según un estudio publicado por la revista ScienceDaily, la combinación de frío y humedad tiene un impacto negativo en la barrera de la piel e incrementa el riesgo de sufrir eccema atópico o dermatitis. Además, debido a las bajas temperaturas las células de la piel se contraen y cambian la textura de su superficie, subraya Cristina García, editora jefa en la revista Beautyme.

Las mujeres son las más susceptibles al frío y tienen por naturaleza la piel más delicada que los hombres. Sin embargo, la piel masculina también puede sufrir daños si no se toman las medidas adecuadas“.

Consejos para proteger la piel de cara al invierno

Aunque en invierno hay menos daños causados por quemaduras solares, no olvides que el frío vuelve la piel más susceptible a la sequedad y deshidratación.

Si quieres mantener tu piel hidratada y radiante durante los meses más fríos del año, échale un vistazo a estos 5 consejos.

1. Evita ducharte con agua muy caliente

Es cierto que ducharse con agua fría en invierno es todo un desafío. Sin embargo, las duchas muy calientes deshidratan más la piel. Para la higiene diaria lo ideal es que uses agua tibia.

Además, evita ducharte más de 1 vez al día. El agua y el jabón disuelven la grasa natural que mantiene la piel hidratada y entre más seguido te duches mayor será el deterioro de la misma y menor el tiempo para reparar los daños.

2. Utiliza una crema humectante para cada parte del cuerpo

En verano es imprescindible utilizar un buen protector solar. Pero en invierno es necesario utilizar cremas humectantes a diario. La zona del rostro es una de las más delicadas y también es una de las que más se expone al frío.

Por lo tanto, elige una crema para el cutis que incluya vitamina C y E, protección solar, retinol y péptidos. Todos estos ingredientes le aportaran a tu piel los nutrientes necesarios para mantenerla suave y tersa.

Para el resto del cuerpo, basta con utilizar una crema hidratante con vitamina E y extracto de aloe vera. Haz especial hincapié en las piernas y pies, sin olvidar los talones que son propensos a la sequedad.

3. Cuida tus labios con un protector hidratante

La piel de los labios es muy delicada y quebradiza, para mantenerla hidratada hace falta más que humedecerla con saliva. Lo ideal es que utilices un labial hidratante y con protección solar.

Otro truco que puedes seguir es el de aplicar un poco de aceite de coco o aceite de oliva sobre los labios con movimientos circulares y dejarlo reposar toda la noche.

También puedes optar por realizarte una exfoliación con una cucharada de miel y una de azúcar. De este modo, se eliminará el exceso de piel muerta y los labios quedarán más lisos.

4. No pongas la calefacción al máximo

Aunque te resulte muy agradable llegar a casa y poner la calefacción al máximo, eso no es del todo correcto. Exponerte a un cambio tan brusco de temperatura puede provocar enrojecimiento y daños en la piel.

Lo mismo ocurre si te sientas muy cerca de la chimenea, te envuelves en una manta eléctrica o utilizas cualquier otra fuente de calor. Si llegas a casa después de estar expuesto al frío, lo mejor es que te aclimates primero y después enciendas la chimenea o la calefacción a temperatura media o baja.

5. Sigue una dieta saludable

La buena alimentación es importante en cualquier época del año. Durante el invierno es recomendable que consumas alimentos ricos en antioxidantes y vitamina C.

Por ejemplo, las verduras y vegetales verdes son excelentes para mantener la piel hidratada y aumentar la producción de elastina.

También recuerda beber 8 vasos de agua al día, aunque no tengas sed y haz ejercicio de forma regular. Por último, evita el consumo de tabaco y alcohol.

En conclusión, no dejes que el invierno deteriore tu piel. Sigue estas recomendaciones y luce una piel suave y radiante en cualquier época del año.

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